Opinión

Federico Ward Darwich

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

 “El maestro”

Cuando nos aproximamos al final del camino, momento de hacer un recuento de lo vivido en más de seis décadas en el turf, seleccionando y rememorando el largo listado de miembros ilustres del mismo, sin el menor atisbo de duda aparece en primera fila el nombre de este distinguido descendiente de libaneses que en el transcurso de su  nonagenaria existencia vivió esta hermosa actividad a plenitud dejando una estela de sapiencia, trabajo y honestidad realmente ejemplar.

Don Fede, así llamado por profesionales, periodistas y aficionados, o Federico, para sus íntimos, fe y será recordado siempre como EL MAESTRO, tal era el grado de consideración y respeto para sus ilimitados conocimientos de la ciencia turística.

Su apego al puro de las carreras le  vino de muy pequeño, en el antiguo Jockey Club, donde su presencia diaria era habitual a las caballerizas, acentuándose luego con su primer viaje al exterior, precisamente a Chile, en cuyos hipódromos moró durante largo tiempo en base a una verdadera amistad con JOSE “PACO”  BRAVO, uno de los mejores jinetes de todos los tiempos, muy recordado no solo en su país natal, también en Perú, Colombia, Panamá y México, donde fijara su residencia finalmente.

La hípica  no tuvo secretos para Don Fede, conocedor  como el que más de pedigreés, del entrenamiento y por sobre todo de crianza, materia en la que fue todo un experto.  Buen lector de todo cuanto tuviera relación con la Veterinaria, dio  más de una muestra de sus conocimientos en la  materia siendo consultado a  menudo por propietarios y preparadores a los que ayudo siempre de manera gentil y oportuna. El más exigente de los críticos debió reconocer sin ambages el alto grado de capacidad de tan ameritado turfman que además fue un probo titular de la Junta de Comisarios en momentos muy difíciles, cuando la implantación del “5, 6 7”, y un sabio consejero en su rol de Director del Hipódromo en varios periodos.

Haber podido visitar el Haras de Federico Tessio, a orillas del Lago de Cuómo en Italia, donde nació el extraordinario  hijo Tenerari y Romanella, el invicto RIBOT, fue uno de los sueños cumplidos por “el  maestro”, lo mismo al ver carreras en los principales hipódromos de Francia y del Reino Unido, a lo que debemos añadir sus varias visitas a Argentina donde no le fueron  extraños los grandes campeones Penny Post, Yatasto, Forlì, Gobernado y Charoláis, entre otros.

Pero fue en Perú  donde nuestro personaje de hoy vivió sus mejores momentos turfisticos, lógicamente fuera de  nuestro país, al fincar una cuadra, CHANTILLY , que hizo historia con dos grandes campeones, TRINI LOPEZ Y BLOODY MARY, que son parte de la historia del adelantado turf peruano.

TRINI LOPEZ, argentino, fue el gran CRAK DE MONTERRICO en una época de oro de la hípica peruana, electrizando al país entero en sus espectaculares e inolvidables duelos con otros grandes, SOMBRERO, de don Augusto Maggiolo, su gran amigo y rival hípico y VIAREGGIO, propiedad de Don Renzo Viola.

BLOODY MARY, una linajuda hija de Datour, fue la mejor velocista de la época y estuvo muy cerca de ganar el internacional de Monterrico, cayendo ante el argentino Rubencito que aprovechó el estorbo de darico a la campeona del “Chantilly”, abriéndola en tierra derecha para dar un paso al ganador.

En Ecuador fueron muchos los grandes corredores que defendieron las sedes del “Palermo”, su cuadra, de la blusa blanca y verde, que estuvo generalmente entre las mejores del patio.

En el antiguo Jockey Club su primer gran caballero se llamó SENADOR, en sociedad con don Manuel Adolfo Varas Sáenz, siendo luego PALERMO el que le permitió sacarse el bicho derrotando el extraordinario Grand Gamín en una final inolvidable.  Varios caballos en sociedad con don Alberto Harb engrosaron la nómina de los buenos ganadores de Don Fede en su primera incursión como propietario de caballos en la década de los cuarenta.

CURRITO, el primer gran tordillo en la era del “Santa Cecilia”,  defendió con notable suceso la blusa blanca y verde del glorioso stud “Palermo” animando junto a los extraordinarios campeones de la época, Campo de Monti, Peter Flower, Abalharo y Attache, entre otros, las inolvidables carreras clásicas en una de las épocas más brillantes del turf nacional.

 Continuará…

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