Opinión

FEDERALÍSMO EN CIERNES

Abogado Jaime Vernaza Trujillo/Guayaquil

El federalismo, contrario a lo que algunos dicen, no abrirá la caja de Pandora la caja de Pandora ya se abrió y la estamos viviendo ahora.

Con el federalismo los indígenas hubieran tenido el derecho y la posibilidad de solucionar sus necesidades con sus propias normas y de acuerdo con su idiosincrasia.

Sus autoridades elegidas por ellos mismos y con autonomía administrativa y financiera serían las responsables de atender los problemas hospitalarios, de educación en los idiomas de su decisión, de vialidad no estatal, de transporte, de seguridad y de tantos otros temas que dependen de la voluntad de unos señores en Quito para ser atendidos.

No habría la necesidad de que sus dirigentes vayan a la capital a exigirle al gobierno soluciones que podrían ser tomadas por ellos mismos si no lo impidiera el centralismo.

Claro, con federalismo ya no marcharían a destruir Quito para reclamar al gobierno central, lo harían en su territorio y, a su usanza, destruirían sus propias ciudades, reclamando contra sus dirigentes que hoy reclaman al gobierno.

Cada provincia tiene sus particulares necesidades. Sus propias autoridades, en base a normas jurídicas de cada una de ellas, se encargarían de su atención.

Resultado, los ecuatorianos se trasladarían a vivir y a trabajar en la provincia que más acorde esté con sus intereses. Esa competencia sana aviva el esfuerzo por superarse sin esperar la piedad cristiana del gobierno que resulta impía.

Hemos advertidos que los centralistas usarán información mentirosa o tergiversada, argumentos distorsionados y cualquier medio para defender a capa y espada el centralismo esclavizante al que la dignidad obliga a aborrecer.

Ningún grupo étnico tiene derecho a imponer su forma de vida, sus costumbres, su idioma ni a representar al resto de los ecuatorianos obligándolos a aceptar sin la intervención de su voluntad, lo que se acuerde en diálogos capitulatorios con el gobierno central.

Distorsión democrática resultado del centralismo amalgamado con el manifestado criterio indígena de que el país es de ellos y que ellos son los que deben gobernarlo.

Ni obligo a comer caldo de bola de verde, cazuela de pescado o encebollado ni me obligan a comer cuy, caldo de pata, horneado, cangrejos encocados ni ceviche de chochos. Si se los come no es por imposición sino por satisfacción.

EL FEDERALISMO, LA VERDADERA INDEPENDENCIA, ESTA EN CIERNES. DEBEMOS IMPEDIR SU ABORTO. UNA FORMA DE HACERLO ES EXPONIENDO SUS VIRTUDES DE LAS QUE MUCHOS IGNORAN.

EL ECUADOR ESTÁ SOBRE LA CONSTITUCIÓN Y NO PUEDE SOMETERSE A ELLA SIN CON OBVIEDAD LO ESTÁ DESTRUYRENDO.