Opinión

Falsos profetas y lobos rapaces en el siglo XXI

Por: Yovana Cárdenas Lino
Desde Lima, Perú, para La Nación de Guayaquil, Ecuador.

 

 

En un mundo cada vez más complejo y diverso, las palabras de sabiduría de antaño a menudo encuentran una sorprendente relevancia en la actualidad. La advertencia de Jesús sobre los falsos profetas, que vienen disfrazados como ovejas pero que son lobos rapaces, resuena de manera profunda en el siglo XXI, sirviendo como una guía atemporal para navegar por las aguas tumultuosas de la vida espiritual y moral.

En el Evangelio según Mateo, Jesús transmitió esta advertencia con una claridad impactante. Sus palabras destacan la importancia de discernir la autenticidad en medio de la apariencia. En un mundo donde la información fluye de manera constante y las opiniones compiten por nuestra atención, la necesidad de discernimiento y juicio crítico se vuelve más crucial que nunca.

Hoy en día, los «lobos rapaces» pueden adoptar formas más sutiles que las vestiduras físicas mencionadas por Jesús.

En la era digital, los falsos profetas pueden esconderse detrás de perfiles en línea, difundir desinformación y manipular las creencias de las personas con facilidad. Es crucial que ejerzamos un discernimiento agudo al evaluar la autenticidad de las fuentes de información y las voces que buscan influir en nuestra comprensión del mundo.

Jesús instó a sus seguidores a evaluar a los profetas por sus frutos. Este llamado trasciende las palabras y se centra en las acciones y la ética. En nuestra sociedad actual, donde las palabras a menudo se pierden en el ruido mediático, es fundamental observar las acciones concretas de aquellos que se presentan como líderes espirituales o morales.

Los verdaderos guías serán reconocidos por la coherencia entre lo que predican y cómo viven.

La advertencia de Jesús no es solo una precaución pasajera, sino un recordatorio constante de la necesidad de vigilancia en nuestras vidas espirituales. En un mundo donde las opiniones pueden dividir y las ideologías pueden polarizar, la sabiduría de discernir entre lo genuino y lo falso se convierte en un faro que guía nuestro viaje.

En un mundo saturado de información, recordemos la importancia de la vigilancia, el discernimiento y la evaluación constante de las acciones. Al hacerlo, podemos protegernos de los «lobos rapaces» que buscan desviarnos del verdadero camino espiritual y moral.