Ciencia

Fairphone 2, un teléfono a piezas para atajar la explotación laboral

La empresa busca que sus móviles tengan una vida útil superior a la de otros productos del sector.

ESPAÑA. Fairphone es una empresa holandesa que antepone la responsabilidad social sobre otros criterios en la fabricación de teléfonos móviles. Hemos probado durante una semana su segundo producto: el Fairphone 2, que saldrá a la venta en febrero. Lo más importante de este teléfono es que la empresa intenta mejorar las condiciones laborales de los trabajadores que, directa o indirectamente, participan en el proceso de fabricación. Entre sus objetivos también está el de lograr que sus móviles tengan una vida útil superior a la de otros productos del sector.

Para ello es clave su diseño modular. Una característica en lo que también Google está trabajando a través del denominado Proyecto Ara. Esta cualidad permite que las piezas del aparato puedan ser reemplazadas fácilmente. Lo que permite evitar la visita al servicio técnico en caso de avería de un componente. La empresa suministra los repuestos necesarios y basta con un destornillador para sustituir el componente afectado. De hecho, el Fairphone 2 ha sido el único producto que ha logrado un 10 en iFixit, la empresa que analiza la facilidad con la que es posible reparar un dispositivo electrónico.

Lo primero que llama la atención al sacar el móvil del cuidado embalaje con el que viene presentado es que su carcasa trasera está desmontada, dejando ver así sus entrañas. Una buena forma de demostrar que estamos ante un dispositivo de código abierto. También resulta curioso que el aparato venga sin un cargador. Una decisión que la empresa adopta por el impacto ambiental que supone agregar un accesorio que muy probablemente el cliente ya tiene.

La carcasa del teléfono, realizada en goma, le da un aspecto tosco, pero también produce la sensación de protegerlo eficazmente en caso de caídas y golpes. Fairphone vendediversos modelos de carcasas impresas en 3D, aunque también es posible descargar el archivo con el diseño que más nos interesa para imprimirlo por nuestra cuenta.

El móvil viene con Android 5.1 de serie, pero desde Fairphone aseguran que será actualizado a Android 6 este año. La experiencia de uso se asemeja bastante a una versión de Android pura, como las de los teléfonos Nexus de Google, aunque incorpora algunos complementos interesantes.

Uno de ellos está relacionado con la seguridad. Cuando instalamos una aplicación el Fairphone 2 nos permite regular el uso que esta hace de las opciones de privacidad. También se ha añadido una función que nos indica el tiempo que hemos pasado en “libertad” sin usar el móvil desde la última vez que interactuamos con él. Además, incorpora un gestor de aplicaciones, que nos ha parecido muy cómodo de usar, para acceder a las últimas aplicaciones instaladas y saber las que menos utilizamos.

Al margen de estas herramientas, Android aparece intacto. Incluso la aplicación de cámara es la original de Google. La limpieza del sistema operativo parece ser una de las claves del buen rendimiento que hemos percibido en el terminal. El teléfono utiliza un procesador Qualcomm Snapdragon 801 de cuatro núcleos y 2.26 Mhz.

Este procesador, junto a los dos gigas de memoria, hacen que el teléfono pueda rendir con suficiente fluidez, incluso realizando tareas más o menos complejas, aunque también es cierto que el Fairphone 2 no transmite la misma sensación de agilidad de algunos terminales de alta gama.

Su pantalla de cinco pulgadas con resolución Full HD no sobresale de lo que podemos encontrar actualmente en muchos teléfonos de gama media. Pero en ningún caso puede decirse que la fidelidad de los colores que muestra o su potencia luminosa sean decepcionantes.

Lo que sí hemos comprobado es que, ocasionalmente, se produce algún comportamiento extraño. Por ejemplo, al bajar el brillo de la pantalla al máximo se observa en una ocasión cierta vibración en la imagen, algo que se solucionó al reiniciar el aparato. También echamos de menos pulir ciertos aspectos en lo que al software se refiere.

Por ejemplo, la cámara de ocho megapíxeles que equipa el Fairphone 2, a pesar de tener un sensor Omnivision con un tamaño de pixel de 1,4 micras, una cifra superior a la de muchos teléfonos de alta gama, se echa a perder por el procesado de la imagen. Incluso a plena luz del día se perciben más de la cuenta los píxeles de la imagen. Tampoco la velocidad de enfoque es demasiado rápida. La grabación de vídeo, con resolución Full HD, arroja unos resultados similares.

Mejores noticias tenemos en lo que a la capacidad de almacenamiento se refiere. El teléfono cuenta con 32 gigas de memoria interna que son ampliables mediante tarjetas Micro SD. También cuenta con la posibilidad de usar dos tarjetas SIM para gestionar dos números de teléfono. Respecto a la batería, fácilmente desmontable, tiene una capacidad de 2.420 mh. En la práctica la carga permite un día de uso utilizando con frecuencia el dispositivo, pudiendo alargarse la autonomía algo más si lo usamos moderadamente.

En contraste con sus características técnicas, que no despuntan frente a lo que podemos encontrar en muchos terminales de gama media más económicos, resulta bastante interesante que la empresa haya difundido el código interno del aparato para facilitar a los desarrolladores que adapten sistemas operativos alternativos para funcionar en el móvil. De hecho, Fairphone ha colaborado con otra empresa europea, la finlandesa Jolla, para que su sistema Sailfish OS pueda instalarse fácilmente en el teléfono.

En definitiva, si nos fijamos únicamente en la hoja de especificaciones técnicas estamos ante un teléfono cuyos componentes son equilibrados pero que no aporta nada especial. Sin embargo, es destacable el esfuerzo por mejorar la vida de los trabajadores, el cuidado del medioambiente y por el cliente.

Aunque su precio, 529 euros, no es apto para todos los bolsillos, esta cifra se ve compensada en parte por la mayor vida útil del dispositivo. El Fairphone 2 también puede interesar a todos aquellos que quieren invertir su dinero en un teléfono con el que rebasar las fronteras que Google impone en Android utilizando fácilmente otros sistemas operativos. (El País.com/La Nación)