Existe una etapa de la vida
Autor Desconocido
Colaboracion de GUEBY
Existe una etapa de la vida
en la que el espejo
empieza a tratarnos con
una sinceridad casi
ofensiva.
El cabello se va retirando
discretamente. Las rodillas
comienzan a emitir
boletines sonoros.
La memoria, a veces,
decide jugar al escondite
precisamente con el
nombre de esa persona
que acabamos
de encontrar en
el supermercado.
✨⭐️✨
Y también está el
fenómeno más cruel
de todos: levantarse de
la silla soltando un “¡opa!”
involuntario… como si
la columna necesitara
una autorización verbal
para funcionar.
✨⭐️✨
Pero tal vez haya una
belleza secreta en todo
eso. Porque, mientras el
cuerpo va negociando
lentamente sus límites
con el tiempo, el alma
curiosamente empieza a
hacerse más grande.
Más generosa.
Más paciente.
Más humana.
✨⭐️✨
Llega una edad en la que
ya no necesitamos ganar
discusiones inútiles, ni demostrar inteligencia, ni competir por importancia.
La vida finalmente nos
enseña que
ciertos trofeos pesan más
de lo que valen.
✨⭐️✨
Entonces empezamos
cambiar la prisa por
la presencia.
Y eso lo cambia todo.
✨⭐️✨
El café deja de ser solo
café. Se convierte en
ceremonia, en encuentro,
en una excusa para conversar sin mirar el reloj.
✨⭐️✨
Las amistades antiguas
adquieren un brillo
especial, porque han sobrevivido a las décadas,
a los desencuentros, a los
cambios, a las pérdidas,
a la terquedad e incluso a
las opiniones políticas: un
milagro estadísticamente
improbable para los
hombres y mujeres mayores de sesenta años
… especialmente en
los grupos de WhatsApp.
Y el amor… Ah, el amor
también cambia.
Ya no necesita incendiar el mundo. Basta con calentar
el corazón.
✨⭐️✨
A veces llega en forma de
un mensaje sencillo:
“¿Estás bien?” Y listo.
Eso ilumina el día entero.
✨⭐️✨
También descubrimos que la aventura, en la madurez,
ha adquirido nuevos
significados.
Dormir toda la noche
sin despertarse dos veces
para ir al baño se ha
convertido casi en una experiencia trascendental.
Encontrar un examen
médico con todos los
valores normales
provoca una emoción
similar a la de ganar
una Copa del Mundo.
Y viajar sin olvidar los
medicamentos ya puede
considerarse un acto
de audacia internacional.
✨⭐️✨
Pero hay algo
profundamente épico
en seguir viviendo con
ternura a pesar de todo:
A pesar de las ausencias
A pesar de las despedidas
A pesar de los amigos que
se fueron demasiado
pronto y dejaron sillas vacías en esas y silencios
difíciles de explicar.
✨⭐️✨
Y aun así… seguimos
organizando encuentros,
planeando viajes,
riéndonos de las mismas
historias, inventando
motivos para celebrar
cumpleaños, plantando
lapachos blancos en algún
rincón de la memoria.
✨⭐️✨
Tal vez sea eso lo que sostiene al mundo sin que
nos demos cuenta:
hombres y mujeres
comunes que insisten
delicadamente
en seguir amando la vida.
✨⭐️✨
Porque envejecer
no es desaparecer.
Es disminuir el ruido
exterior para escuchar
mejor lo esencial.
Es descubrir que quizá la
felicidad nunca fue una
línea de llegada.
Era simplemente aquella
buena conversación
después del almuerzo…
la llamada inesperada…
el abrazo prolongado…
el amigo que todavía
recuerda tu apodo
de juventud… y la mesa
donde alguien siempre
guarda un lugar para ti.
✨⭐️✨
Al final de cuentas, tal vez
la gran victoria de la
madurez sea esta:
aprender que la vida
ya no necesita correr.
Ahora puede
simplemente… sentarse
con nosotros a la mesa.
