EVOCANDO EL PASILLO
Lilian Alarcón Durán
Portoviejo/Manabí
Hay canciones que pasan por nuestros oídos y se olvidan, hay otras que despiertan sentimientos y se quedan para siempre en el corazón.
El pasillo ecuatoriano pertenece a estas últimas. Cuando suenan una guitarra y un requinto, cuando una voz comienza a cantar una historia de amor, nostalgia o despedida, algo profundamente nuestro despierta en la memoria. Evocar el pasillo es evocar al Ecuador, sus sentimientos, sus costumbres y su identidad.
Cada 1 de octubre celebramos el Día del Pasillo Ecuatoriano, fecha instituida en 1993 en homenaje al natalicio de Julio Jaramillo Laurido J.J., nacido en Guayaquil el 1 de octubre de 1935. El llamado “Ruiseñor de América” fue uno de los grandes exponentes y embajadores de nuestra música, llevó el pasillo ecuatoriano a países hermanos, este género, que también se desarrolló en otros países latinoamericanos, adquirió en el nuestro, características propias hasta convertirse en una de las expresiones fundamentales de nuestra música nacional y formar parte de nuestra memoria colectiva.
En este maravilloso recorrido aparecen nombres que son patrimonio de nuestra memoria musical: Nicasio Safadi, Francisco Paredes Herrera, Carlos Amable Ortiz, Sixto María Durán, Cristóbal Ojeda Dávila, José Ignacio Canelos, Carlos Rubira Infante y Paco Godoy, entre muchos otros compositores, y grandes voces que hicieron del pasillo una expresión inmortal: Carlota Jaramillo, Olimpo Cárdenas, el Dúo Benítez y Valencia, Fresia Saavedra, Pepe Jaramillo, Paulina Tamayo, Hilda Murillo Julio Jaramillo entre otros más. Entre los exponentes contemporáneos destacan Margarita Laso, cuya trayectoria ha contribuido a preservar y reinterpretar la música tradicional ecuatoriana; Juan Fernando Velasco, quien ha explorado el pasillo desde una sensibilidad contemporánea que junto a la Choquilla buscan mantener vigente este género.
En este 2026, se impulsa en Guayaquil un Festival de Nuevos Compositores e Intérpretes del Pasillo Ecuatoriano, para promover nuevas obras y talentos. En nuestro Manabí, tierra de músicos, poetas y tradiciones, el pasillo también forma parte de nuestra memoria afectiva. El Instituto Nacional de Patrimonio Cultural señala que el pasillo fortalece la identidad de las comunidades, une generaciones y mantiene viva la memoria de compositores e intérpretes. En 2021, la UNESCO lo incorporó a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Por ello, celebrar el Día del Pasillo no significa solamente escuchar canciones antiguas, es reconocernos como ecuatorianos. Significa enseñar a nuestros jóvenes que la actualidad no debe hacernos olvidar nuestras raíces.
Porque mientras una guitarra y un requinto entonen un pasillo y acompañen la voz de un ecuatoriano que canta con emoción una de nuestras melodías, seguiremos cantando nuestra propia historia. Evocar el pasillo es evocar el alma de nuestra patria.
