Opinión

EUFEMISMOS

Dr.  Ernesto Vernaza Trujillo/Guayaquil.

 

El español es un idioma vivo, vibrante, se actualiza constantemente, se crean nuevos vocablos, la mayor cantidad son anglicismos para definir términos propios de los grandes avances científicos y tecnológicos. En nuestro lenguaje coloquial con el tiempo y las aguas comenzamos a concebir ciertas palabras como injuriosas y malcriadas, es decir vamos cambiando expresiones cuya recta y franca expresión comienza a resultar dura o malsonante, así nacen los eufemismos, términos considerados menos ofensivos que sustituyen a otros que pueden agraviar o sugerir algo peyorativo al oyente.

El basurero ahora es experto en la eliminación de residuos sólidos urbanos; la zapatería es clínica del calzado, los ciegos son invidentes, los insultos agresiones verbales, el pene es miembro viril, el diablo paso a ser el maligno y dios el señor; una organización terrorista es simplemente un brazo armado; el manicomio se convirtió en centro psiquiátrico, y en instituto de Neurociencias; culo en trasero; el asilo es geriátrico, ya no hay guerras, son conflictos armados; los viejos no existen son adultos mayores; los sicarios no asesinan, solo ejecutan; recesión es crecimiento negativos; el gordo es entrado en carnes; las mujeres parían ahora dan a luz; desvinculación por despido; crisis por desaceleración; como la palabra pedo suena mal, -digo la expresión no el ruido que produce- ahora es una ventosidad; el estúpido tiene desorden de aprendizaje; los feos tienen déficit de apariencia; terroristas por grupos delictivos organizados; secuestro por retención ilegal; restos mortales por cadáver; la caca es residuo fecal.

En ocasiones el cambio ha sido gradual a través de los años, van mudando las palabras disonantes hasta convertirse en remedos del original.

Antes teníamos presos en las cárceles, luego internos en prisiones, ahora tenemos personas privadas de la libertad PPL en centros de rehabilitación.

La palabra puta, paso a ser prostituta y ahora es trabajadora sexual, pero sigue siendo puta.

Gente tenía su significado que cambió a pueblo, luego a ciudadanía y la estupidez llegó cuando ahora se le dice tejido social sin saberse en qué momento apareció el costurero; del borracho pasamos al estado de embriaguez, luego, beodo y ahora en dipsómano; los negros pasaron a ser morenos, se resintieron por llamarlos así, se lo adornó como personas de color, volvieron a contrariarse y se convirtieron en afroecuatorianos.

En un velorio nos enteramos que el interfecto no está muerto, sino que está descansando o dormido (pero por favor no lo despierten) también se dice que pasó a mejor vida, se nos adelantó o recibió la llamada del señor, que es cuando uno se pregunta por qué contestó y no bloqueó el teléfono; la extorsión pasó a chantaje, luego impuesto revolucionario y ahora vacuna; cuando yo era joven se usaba la palabra menstruación, dejó de usarse para hablar de la regla, que terminó siendo considerada fuerte, ahora las mujeres tienen el periodo.

A mala hora decidimos aceptar emplear la palabra embrión en lugar de feto y decir interrupción voluntaria del embarazo en vez de aborto.

Interrupción es una suspensión temporal de la ejecución de un proceso, ¿cómo nos convencieron los abortistas con ese eufemismo?

Lo malo es que ya nadie aguaita, no saben que es colgar la ropa, ni se usa culillo, badulaque, chiros, jumos, turro, chuque y ñeque.