Opinión

Estudiante pone en jaque a ministro

“Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”

Simón Bolívar

 La carencia de pupitres, el mal estado de las baterías sanitarias y el hacinamiento en el comedor estudiantil llevaron a un joven estudiante del del Colegio Técnico Profesional Nocturno (CTP) de Quepos a meterle un recurso de amparo al Ministerio de Educación Pública y por ende al ministro, Edgar Mora Altamirano.

El estudiante es Carlos Ricardo Morales, quien hizo un acertado uso de los mecanismos jurídicos nacionales para defender sus derechos y los de cientos de jóvenes que hacen grandes esfuerzos para asistir a lecciones durante las noches.

A este quepeño hay que aplaudirle de pie, pues se armó de valor y en cumplimento de su deber ciudadano le exige al Estado que les dote de las condiciones mínimas para estudiar.

Y es que Morales y otros estudiantes se cansaron de mendingarle al MEP los escritorios, pues llevan meses de recibir lecciones sentados en el piso y cuando van a comer deben sentarse en las orillas de los sanitarios, algo que a todas luces es incorrecto, indeseable e insalubre.

Las quejas no se hicieron esperar como sí pasó con las respuestas del ministerio, que ni siquiera viendo las fotos de los alumnos en el piso y de los servicios sanitarios en pésimas condiciones, ejecutó acciones para remediar la situación.

Tuvieron los alumnos, con ayuda de algunos docentes, que hacer público el tema en las páginas de DIARIO EXTRA y revelar la ausencia de ayuda del ministerio, para que en cuestión de horas se dispusiera dotarles de pupitres, sin embargo en las aulas aún están a la espera de su llegada.

Claro, con hidalguía el presidente del gobierno estudiantil acudió a la Sala IV y en total apego a lo estipulado en la Carta Magna expuso a los magistrados la violación evidente al derecho a la educación en ambientes sanos y dignos.

Sin embargo, lo que hizo Morales no es el común denominador de los estudiantes de este país y hay una razón muy clara, el Estado no se esfuerza por enseñarle a sus generaciones más jóvenes a ser ciudadanos responsables, a utilizar los mecanismos que facultan las leyes para tutelar sus derechos y libertades.

La malla curricular del MEP en todas las materias ha estado enfocada históricamente en generar repetidores, memorizadores crónicos y no en crear personas analíticas, con razonamiento lógico y capacidades de resolución de situaciones diarias.

Es incomprensible que las clases de Cívica empiezan cuando los jóvenes entran al colegio, esas lecciones deberían de estar incorporadas en la educación desde lo más básico, la educación preescolar.

Los valores morales y éticos, la urbanidad, las normas de conducta y el conocimiento de las leyes deben inculcarse desde que los niños y niñas tienen noción.

Las responsabilidades y las obligaciones deben ser materia del día, así como lo son los derechos y las libertades, pues unas no son nada sin las otras.

Nos lamentamos porque en nuestro país hay una lista impresionante de muertes en carretera, pero no nos preocupamos por intensificar la educación vial, nos preocupamos por la inoperancia de las municipalidades, pero no les enseñamos a los jóvenes a ser ciudadanos responsables con su comunidad.

Los índices de abstencionismo hablan mucho de nuestra conducta como sociedad y aún así reclamamos a los gobernantes. La mayoría de los ticos no forma parte de grupos civiles activos, pero tienen una capacidad impresionante de reclamo. Los costarricenses sumergidos en medio del descontento perdimos la capacidad de ser proactivos.

Eso no deben absorberlo nuestros jóvenes, ellos llevarán las riendas de la nación y tienen que estar empoderados, blindados de conocimiento sobre cómo ser mejor ciudadano.

Este país debe, sí o sí, formar ciudadanos pensantes, que sepan contribuir con el desarrollo de la nación, pero también que sepan hacer uso de la institucionalidad, que conozcan las vías para pedir explicaciones a los funcionarios públicos y que exijan respuestas.

Por supuesto que se sabe que muchos gobiernos prefieren generaciones no pensantes para tener que rendir menos cuentas.

Lo que hizo Carlos Ricardo como presidente estudiantil es una acción de alto nivel que demuestra un ejercicio ciudadano de calidad y ojalá sea repetido por otros estudiantes de otras zonas del territorio nacional que son ignorados todos los días por el MEP.

Y es que en Costa Rica eso de que la educación es obligatoria y gratuita se ha prestado para marginar a muchas comunidades cuyas escuelas son ranchos, sin baños, sin pupitres y hasta sin maestros, a las cuales los alumnos llegan tras caminar una, dos y tres horas en medio de la nada.

A pesar de lo anterior, el Estado continúa jactándose de la educación.

Sin embargo, mediante las redes sociales, los teléfonos con cámaras de alta gama y el cansancio de la población ante la inercia de la administración se combinan para hacer público y desnudar la realidad, obligando a los funcionarios a dar respuestas.

Bien por Carlos Ricardo, el CTP de Quepos, sus alumnos y la Sala IV que de una vez por todas piden explicaciones y acciones al MEP por tanto olvido.

Fuente: Diario Extra,Costa Rica.