Opinión

Estimado y querido fútbol:

Claudio Campos

claudiocampos142@hotmail.com

@claudioncampos

Me remonto casi cuatro décadas atrás cuando te conocí en el galpón del fondo de mi casa dónde mi papá guardaba sus cosas, no fue de casualidad porque en el hogar de mis padres era habitual que se hable de ti en reuniones de amigos o simplemente te vieran por Tv. Te cuento que aún guardo en mis retinas aquella sensación, de tu apariencia poco elegante, muy seria pero invadida por un imán que generaba atracción.

En mi olfato reposa ese olor inigualable que es una mezcla de cuero y césped que te hace único y querible, pero también tengo presente tu textura que en esos años no era tan sofisticada pero de una fortaleza especial; como olvidar las horas que me tomaba limpiándote y poniendo grasa de vaca en tus costuras y dejándote a la sombra de mi cama para que tu piel se mantenga tensa e hidratada. Tus formas con el tiempo fueron evolucionando pero siempre mantuviste esa magia para seducirme y que esté pendiente de tus movimientos. Corrí detrás de ti hablando otros idiomas constantemente velando que te traten bien y te respeten, intentando cuidarte y demostrarte todo lo que significas para mí; y así ha sido, porque me di cuenta que no importa el lugar del mundo donde estés flotando ni en que descampado derroches tus fantasías ya que a todos los enamoras por igual.

El cosmos que generaste a tu alrededor ha crecido abruptamente ya que la pasión que impregnas en el público rompió límites impensados dando inició a un mar de intereses económicos que por momentos e indirectamente mancha tu accionar pero jamás lograra salpicar tu esencia. Mis piernas ya no tienen aquella fuerza para jugar, acariciarte y distraerse contigo, ahora te venero desde otro lugar pero siempre con la consigna de protegerte. Hoy querido fútbol te has convertido en una industria, de la que viven muchísimas personas que en su mayoría te quieren pero no sé si tanto como yo. Te personifique durante toda mi vida de diferentes maneras pero te puedo garantizar que más allá de que tus siluetas se modifiquen con el tiempo y que sólo siga disfrutando tus travesuras con mis ojos, encontraras siempre en mí a un amigo que te defenderá e intentará dignificarte por sobre todos las cosas, porque desinteresadamente y sin pedir nada a cambio te has convertido en uno de los motores y pasiones de mi vida.

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