Opinión

ESPIRITU DE NAVIDAD Y PAZ

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

Los cristianos nos preparamos para en pocos días celebrar la Nochebuena, víspera de la Navidad, la fiesta más importante del año por conmemorar el Nacimiento de Jesús.

Si bien la noche es tomada por las diversas mitologías y culturas como algo malo, el que una sola noche al año sea declarada y llamada Nochebuena, es de una muy alta significación. Es que la noche es sinónimo de tinieblas y en muchos casos de muerte, pero una sola noche en el año es representativa de luz, de vida y de paz.

Pablo VI indicaba: La paz no es el pacifismo, ni la ausencia de guerra, ni el equilibrio entre los adversarios, sino el fruto de la justicia y el amor entre los seres humanos y entre los pueblos. La Paz en la tierra no es, tranquilidad ni resignación egoísta.

Hoy podemos constatar que esa paz brilla por su ausencia. La corrupción es denunciada en los servicios públicos; los ataques a los medios de comunicación; las odiosidades desatadas entre políticos, son indicadores evidentes de que no se tiene a nivel mundial la paz que tanto se ansía, no digamos en nuestro país.

La violencia en las calles, la delincuencia imperante en todas las regiones del país, el narcotráfico, el desempleo, reclaman a gritos la ausencia de hombres de buena voluntad.

“Gloria a Dios en las Alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.

Es que la paz es la facultad del ser humano para gobernar sus actos, decidir con libertad y optar por una conducta determinada, sin que esa capacidad pueda ser menoscabada o amenazada por nadie.

En estos tiempos donde se publicitan descaradamente tantos antivalores, como el egoísmo, la morbosidad, la calumnia gratuita y las inmoralidades de todo tipo, lograremos la paz simplemente aplicando la regla fundamental del cristianismo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Es lo que tratamos de hacer, la mayoría de nosotros como simples ciudadanos y hombres de buena voluntad.

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