Realidades

Espectáculo en alta mar

La película “In the Heart of the Sea”, que ya se presenta en la Isla, cuenta el horror de estar en una embarcación ante la amenaza de una ballena asesina

PUERTO RICO. “In the Heart of the Sea”, la nueva producción de Warner Brothers que se exhibe en Puerto Rico, es una oferta comercial de Hollywood que resulta difícil de categorizar.

El filme nuevo del director Ron Howard (“A Beautiful Mind”, “Apollo 13”) cuenta con demasiado talento frente y detrás de las cámaras como para ser considerado entretenimiento desechable, pero carece de la profundidad dramática para ganar el tipo de prestigio que usualmente culmina en múltiples nominaciones al Oscar.

El que no se le pueda poner una etiqueta que sea fácil de mercadear, no significa que la puesta en escena no sea excelente y que el filme no posea el tipo de entretenimiento íntegro y efectivo que muchos “blockbusters” carecen. Aun así, la mano diestra de Howard como director logra balancear la escala del entretenimiento pero solo una sección de la película resulta ser impactante a nivel emocional.

La misma es la que presenta al escritor “Herman Melville” (Ben Whishaw) tocando desesperadamente en la puerta de un marinero (Brendan Gleeson) que sobrevivió la catástrofe del Essex, un barco que en el invierno de 1820 se lanzó a buscar el preciado aceite que se consigue al cazar ballenas. El relato de cómo las ambiciones del jefe de la tripulación (Chris Hemsworth) y el ego del capitán del Essex (Benjamin Walker) llevaron a la tripulación a un encuentro mortal con una ballena asesina se convierte en la inspiración para que Melville escriba Moby Dick.

Resulta curioso que aunque el motor de la narrativa esté en la sección del guion que coloca al público con la tripulación para experimentar la adrenalina y el horror de estar montado en el Essex, la sección del filme que mayor resonancia emocional tiene son las breves escenas entre Melville y Thomas Nickerson. Esto tiene que ver mucho con el talento que tienen Ben Wishaw y Brendan Gleeson para llenar los espacios dramáticos de sus personajes que no existen en el libreto. Sin embargo, para ser justos, es bien probable de que Ron Howard se haya dejado seducir por la oportunidad de crear un espectáculo en alta mar que nunca se ha visto en la pantalla grande.

En ese departamento, el filme funciona de maravilla. Lo que resulta imperfecto es la falta de desarrollo dramático entre los hombres que sufrieron las vicisitudes de la jornada fatal del Essex y la forma hueca en que se trabaja la rivalidad entre Hemsworth y Walker. Sin ese matiz particular, ambos actores se quedan sin la oportunidad de hacer una contribución al tejido emocional de la historia. A mitad de filme, el guión de Charles Leavitt, que adapta el libro homónimo de Nathaniel Philbrick, les da una escena que se supone profundice la relación entre estos dos personajes pero la sabotea con parlamentos que sirven en bandeja de plata la premisa del guion.

A pesar de esto, Hemsworth tiene uno o dos momentos para probar que tiene un futuro prometedor fuera del universo cinematográfico de Marvel, mientras que su director vuelve a comprobar que no hay género al que no le pueda hacer justicia en la pantalla grande. A eso se le suma la excelente cinematografía de Anthony Dod Mantell y unos efectos especiales espectaculares. Pero aún con todo eso a su favor, “In the Heart of the Sea” no logra trascender las trabas particulares de su género y convertirse en una experiencia cinematográfica genuinamente memorable. (Internet/La Nación)