Opinión

ESCASEZ DE COMBUSTIBLES NO ES NINGUNA NOVEDAD.

Antonio Aguirre Medina / Guayaquil
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Antes de que nuestro país sea considerado como un país petrolero, poco se conocía de la escasez de los combustibles. Los pequeños pozos de la península de Santa Elena, dirigidos por la empresa británica Anglo Ecuadorian Oilfields, abastecían el mercado nacional y todo marchaba normal, hasta que en la dictadura del general Guillermo Rodríguez Lara nos convirtieron en un país petrolero.

Llegó la bonanza y subió el consumo, pero lo que más aumentó fueron los nuevos millonarios a costa de los negociados relacionados con el mal llamado oro negro, que enriqueció a cientos de ecuatorianos que mal aprovecharon la bonanza del oro negro.

No solamente hay negociados en la comercialización de los combustibles, sino también en gran escala en la construcción y desvíos de oleoductos, construcción y reparación de refinerías, sin abandonar las ganancias por el transporte y contrabando del mal llamado oro negro.

Soluciones existen, pero falta la capacidad y decisión para terminar con toda la podredumbre petrolera y devolverle al país su total capacidad de exportación para beneficiar a millones de ecuatorianos, que por ahora solo sirve para complacer a un pequeño grupo de indígenas que todavía creen que viven en la oscuridad de las cavernas.