Opinión

Esas “nuevas” profesiones de riesgo

Además de insultarlos, golpearlos o escupirlos, algunos pisan con el auto los pies del agente.

“Esta gorda hija de p… no me dejó pasar porque hay un corte allá. Debe ganar, no sé cuánto le deben pagar a esta muerta de hambre. Encima, para dejarme pasar me pide el DNI. No sabe quién soy yo… Gorda inmunda, hija de re mil p… Así está la gorda parada como una barat” (por “barata”). En uno de sus ya habituales alardes de falta de educación, entre tantas otras carencias de las que hace gala, Alex Caniggia -de profesión mediático por portación de apellido y cuyo único mérito parece ser el de despilfarrar el dinero que ganó su padre- la emprendió a insultos y descalificaciones en un video que él mismo grabó y subió a Instagram, contra una agente de tránsito que, en rigor, no estaba haciendo más que cumplir con su trabajo, y con su deber. El Secretario de Transporte porteño lo denunció en el Inadi.

La prepotencia, la soberbia y el grado de desubicación del hijo del Pájaro trajeron a la memoria un incidente similar protagonizado por el ex DT de la Selección, Jorge Sampaoli, en su natal Casilda con un agente de tránsito en un control después del casamiento de su hija. También entonces hubo descalificaciones, alusiones al magro sueldo que seguramente recibiría el trabajador en cuestión frente a lo que embolsaba el agresor y otras lindezas por el estilo.

El fenómeno no es privativo del ámbito porteño. Por citar sólo algunos ejemplos que ponen de relieve lo “federal” de este comportamiento, hace unos meses, en Salta, según consigna el diario El Tribuno, un funcionario municipal golpeó e insultó a una inspectora de Tránsito, amenazándola además con hacerla echar, por haberle señalado lo imprudente de una maniobra al sacar el auto del garage marcha atrás y sin mirar, provocándole una caída.

Y El Argentino, de Gualeguaychú, da cuenta de que, entre el 22 de abril y el 15 de agosto últimos, cinco agentes de tránsito en esa ciudad, tres de los cuales eran mujeres, fueron seriamente agredidos –en algunos casos no era la primera vez- por hacer nada más y nada menos que lo que corresponde: retener documentación vencida, labrar una infracción, pedir los papeles de un vehículo y comprobar si todo está en orden…

Agentes de tránsito en peligro: los pisan con los autos, los amenazan y hasta los escupen
Los docentes son atacados por alumnos y sus padres, dentro y fuera de las aulas; los médicos, especialmente en las guardias de los hospitales y en las ambulancias, por pacientes y sus familiares; los agentes de tránsito, por infractores, con un fuerte componente, además, de machismo y discriminación.

Son, todos ellos, objeto de violencia de parte de individuos que no entienden de qué se trata eso del contrato social. Esa letra, tácita o explícita, que establece qué hacer y qué evitar en pos de una convivencia más segura, más armónica, con menos riesgos y con eso que tanto, tanto, tanto parece costar por estas tierras: el respeto a la ley, a las normas, y al otro. Es decir, a nuestro semejante.

Por: Silvia fesquet,Diario el Clarín