Opinión

Es hora de romper esquemas

Lic. Denisse Casalí L.

denissecasali@gmail.com

@denissitacl

El día de ayer me uní a los millones de televidentes que alrededor del mundo observaban con emoción e incluso angustia el concurso Miss Universo 2015. Venía de un viaje familiar bastante largo desde la playa y a pesar del cansancio hice escala en casa de mi abuela para ver el desenlace final de esta batalla por la belleza.

Algunos días antes venía siguiendo el paso de algunas candidatas a través de redes sociales que hoy en día te permiten conocer cada detalle en el tras cámaras de este tipo de eventos. Desde el inicio mi favorita fue Jamaica, me encantaba su naturalidad, sencillez y seguridad a cada momento, lo que a mi punto de vista la hizo diferente. Kaci Fennell es de esas personas que tienen un ángel al hablar o al caminar, sin duda se robó el corazón de aquellos que aún se sienten inconforme con el resultado final.

No entraré a criticar a la ganadora, la representante colombiana, que si bien es cierto es una mujer muy hermosa, pero dejó mucho que desear con su respuesta en la ronda de preguntas. Tal vez desconocía lo destacado que es el café, la industria textil con diseñadores súper talentosos, o la industria musical de su país (hay quienes les hubiera gustado escuchar de respuesta: Shakira, el jean levanta cola o la biografía de Pablo Escobar). Mientras veíamos el concurso practicábamos en nuestras mentes que hubiéramos respondido de estar en su lugar, es mejor pensar que los nervios la traicionaron y tal vez estando parada en ese escenario mi respuesta también hubiera sido víctima de críticas y reclamos en redes sociales alrededor del mundo.

Kaci Fennell, Miss Jamaica, en cambio actuó de manera diferente, se le notaba a la hora de bailar, desfilar, hablar, incluso esa actitud imponente que reflejaba plena seguridad y cero temores al resultado. Creo que esto ha sido notable después de recibir tanto apoyo de un público que se mostró poco conforme con su cuarto puesto. Nos encantó su respuesta a la pregunta de cuál es la contribución más grande que ha hecho su país al mundo, y de forma muy directa respondió: Bob Marley y Usain Bolt. (Muy acertado)

Lo que más llamó mi atención fue su cabello corto contrarrestando las voluminosas extensiones de otras candidatas, y mucho más me sorprendió saber que nunca se había sometido a cirugías plásticas (según reportajes del concurso) como es común en este tipo de procesos. Hoy en día que tengan mínimos 4 cirugías en distintas partes del cuerpo a los que le llaman “retoques”, diseño de sonrisa, un cargamento de maquillaje y mucha actitud son requisitos primordiales que deberás ir acumulando si te animas a participar.

Considero que el certamen tuvo la oportunidad que no ha tenido en otros años para iniciar una campaña a favor de la belleza, carisma y actitud desde una perspectiva más natural, si coronaba a Jamaica como la radiante ganadora, temas que sin duda se deben incentivar en las jóvenes de hoy. Estas plataformas que llegan a millones de hogares se deben aprovechar para cultivar mejores sociedades en el futuro, con personas que no tengan miedo a expresar lo que sienten, a ser únicos, a ser diferentes, a sentirse cómodos con quienes son, y no seguir equivocadamente pautas estéticas impuestas por este tipo de concursos.

Ojalá para futuros certámenes veamos candidatas más curvilíneas, naturales, menos maquilladas -al punto de no reconocer a la persona acabada de levantar-, preparadas académica y espiritualmente coronando a esa persona que nació no sólo bella en su exterior, sino también en su interior, porque aunque suene cursi y trillado, esa Miss Universo será mucho más difícil de encontrar reuniendo todas estas cualidades sin la influencia de modificaciones artificiales en el camino, alguien que se atreva a romper los esquemas de “la belleza” que nos han enseñado.

Como última alternativa si no se pueden establecer cambios de esta magnitud, saquemos de una vez por todas la ronda de preguntas.

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