Opinión

Error inexcusable…

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

 

La decisión del presidente Noboa Azín, de enviar a la señora vicepresidente, ahora ya lo han dicho algunos medios de comunicación, en calidad de embajadora ante Israel, y que Cancillería espera el beneplácito, es decir apruebe ese nombramiento, resulta desempeñar o encargar una función que no corresponde desempeñar a un mandatario, y peor en misión permanente.

El rango de embajador es inferior al de vicepresidente de la República, en ejercicio pleno de sus competencias que fundamentalmente es: remplazar temporal o definitivamente al presidente, de conformidad con lo establecido en la Constitución de la República del Ecuador…

Me sorprende sobremanera el silencio de las Academias, de los Colegios de Diplomáticos e internacionalistas, lo que debería ser motivo de una consulta urgente a la Corte Constitucional, de parte de todos los involucrados….

Además, las exigencias que desde ya plantea la vicepresidente, tienen un alto costo económico, logístico y de seguridad, que no están contempladas ni se justifican, invocando el principio de austeridad proclamado por el mismo gobierno, y que podría significar molestias al país anfitrión….

Seguramente para la vicepresidente resulta una novelería cambiar su residencia, cuando fue elegida exclusivamente como binomio del actual presidente…

Al parecer el elemental principio de que en el derecho público sólo se puede hacer aquello que está permitido, no se cumple por parte de todos aquellos que tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir la Constitución, y leyes del ordenamiento jurídico de la Nación…

Esta situación es similar a aquellos episodios en donde el Rey decidía mantener a la reina, confinada o exiliada en algún castillo o en alguna mazmorra, lejos de su presencia, en castigo por alguna traición, resentimientos o por tener la libertad para excederse en sus obligaciones como esposo y consorte…

Seguramente sí es embajadora oficial, no podrá ser concurrente ante Palestina, pues no existe todavía, la Nación palestina reconocida como Estado soberano ni por las Naciones Unidas ni por el Gobierno de Israel. Apenas es reconocido como Estado observador desde el 2012 por parte de la ONU, y ciertamente su reconocimiento como Estado soberano, es y ha sido materia de negociaciones y la esencia de las disputas y conflictos entre estos dos pueblos, con distintas costumbres, poblaciones, idiomas, creencias y religiones…

Desconocer estos temas al momento de hablar de enviar a la vicepresidente, en misión especial y ahora como embajadora ante el Estado de Israel, es un error inexcusable, que seguramente el Estado de Israel, podría aceptarla como embajadora, pero jamás la aceptaría como embajadora concurrente ante el Estado soberano de Palestina, porque para ellos no existe tal reconocimiento…

Cómo verán estos temas son muy sensibles y complicados, más aún que en la actualidad, ambos pueblos están en guerra, precisamente por temas de ocupación territorial, autonomía y ejercicio pleno de soberanía en sus territorios, respeto a los derechos humanos, servicios básicos, ayuda humanitaria, etcétera.

Si doña Verónica Abad quiere convertirse en la Jimmy Carter, ex presidente de US. que logró con su gestión diplomática, un acuerdo de paz conocido como Camp David entre Egipto e Israel, ojalá y en verdad todo el mundo la apoyaría, por la paz de la región y la convivencia pacífica entre pueblos, pero como conocemos, la paz es el sueño de los sabios, la guerra es la historia de los hombres, agregando que la guerra es la continuación de la política, con el agregado de otros medios… (Clausewitz).

Semper Fi.