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Epidemiólogos analizan el cambio de semáforo de rojo a amarillo en cantones del Ecuador

Una semana después de que Ecuador batiera un récord de contagios de covid-19 por primera vez desde el inicio de la pandemia, las autoridades sanitarias informaron que ya se observa una tendencia a la baja.

La ministra de Salud, Ximena Garzón, dijo el sábado 22 de enero del 2022, en una reunión del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional, que los casos pasaron de 47 053 en la semana epidemiológica 2 a 37 180 en la semana 3, es decir, cerca de 10 000 contagios menos.

Garzón aseguró que la tendencia a la baja se verá también en las próximas semanas. En la reunión, además, se analizó la letalidad, ocupación de camas hospitalarias y porcentaje de vacunación.

En ese contexto, el semáforo epidemiológico cambió respecto a la semana anterior en donde 193 de 221 cantones se encontraban en rojo. Hasta este 24 de enero del 2022, 29 están en color verde, 179 en amarillo y 13 se mantienen en rojo.

Pico coincide con contagio comunitario de Ómicron
El epidemiólogo Mauricio Espinel explica que las curvas epidemiológicas se comportan como una montaña y pueden tener una pendiente muy pronunciada, lo que quiere decir que los casos van subiendo de manera exponencial. “Eso ocurrió con Ómicron desde la última semana de diciembre y la segunda de enero”.

Con el récord de contagios en la segunda semana del 2022, agrega Espinel, se llegó al pico de la montaña y luego viene una meseta, en donde ya no hay un aumento acelerado, algo que ha ocurrido en muchos países del mundo.

Para el especialista, si bien ya no hay un aumento de infecciones, todavía hay transmisión, que es más probable en grupos masivos por lo que pasar de golpe de un semáforo rojo a amarillo puede ser nocivo.

Espinel señala que estas cifras deben manejarse con cuidado para que la conducta de la gente sea consecuente con una situación de transmisión comunitaria.

Especialistas alertan sobre subregistro de casos
De su parte Alberto Narváez, docente e investigador, señala que el Ministerio de Salud tiene un atraso de hasta tres o cuatro semanas en la notificación de casos, por lo que todavía es muy pronto para decir que existe una baja suficiente como para relajarse.

En su análisis de índice de positividad (IP), Narváez menciona que el ascenso de contagios fue menos brusco entre la segunda y tercera semana de enero. En ese lapso se evidenció que fue más diagonal, ya no en picada, y para la próxima semana es probable que esté bajando.

“No es exacto el IP, pero nos va a decir con más precisión la realidad, y si está bajando”, sostiene.

Para el especialista, si este descenso se mantiene por tres o cuatro semanas, se llegará al mismo nivel de transmisión que en inicios de diciembre del 2021 y, probablemente, se mantenga con picos después de Carnaval.

Narváez considera que el cambio de metodología de priorización que se utilizó para modificar el semáforo es más real que la anterior, en la que casi todo el Ecuador estaba en rojo.

Para el presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública, Fernando Sacoto, la información que tiene el COE Nacional desde el Ministerio de Salud es errática y es difícil que dé lugar a conclusiones certeras.

Una de las razones que menciona Sacoto es que la información que maneja la Cartera de Estado se basa en zonas y distritos, que no corresponde con la división política nacional, y no se sustenta en los cantones, parroquias y provincias, como lo hace el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

Cita como ejemplo a la zona 2 de salud, que comprende las provincias de Orellana, Napo y cantones rurales de Pichincha, y tiene la sede en Tena. En ese caso, la información de los contagios de Cayambe va a Tena y luego tiene que traducirse al sistema de cantones, parroquias y provincias porque no hay correspondencia, dice. “Ese es un elemento estructural que limita la posibilidad de tener información fidedigna”, acota.

Eso implica, agrega el galeno, que las cifras lleguen con retraso y por lo tanto se dificulta la toma de decisiones que tengan sustentación técnica actualizada. “Pensar que de un día a otro bajaron los contagios y que eso justifique el cambio de semáforo demuestra que hay deficiencias severas en el sistema de información”.

Desde la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública, menciona, se ha insistido en que tiene que cambiarse de sistema y volver a las direcciones provinciales de salud, como era antes del 2012: por parroquias, cantones y provincias.

Sacoto considera indispensable, además, construir un sistema de salud pública sólido que tenga como base servicios de salud integrados los cuales puedan responder adecuadamente, así como estar preparados para una próxima variante o pandemia.

Respecto a la decisión del COE Nacional de cambiar de semáforo rojo a amarillo en la mayor parte del país, Sacoto señala que los funcionarios de Gobierno pierden credibilidad frente a la población porque en un momento se transmite la señal de alta emergencia y una semana después se dice lo contrario. “Eso va a tener un impacto en términos de cómo el mensaje de las autoridades es recibido por parte de las personas”, finaliza.

 

 

El Comercio