Opinión

Entró la ventana y se fue derrotado

Antonio Aguirre

antonioxaguirre@gmail.com

Los pocos días que permaneció en el país le tiene que haber servido para darse cuenta que su presencia ya es considerada como no grata para la mayoría de ecuatorianos, se acabaron las fanfarronerías como aquel que repetía con frecuencia -somos más, muchísimos más-.

Desde su arribo se llenó de misterios que no le permitieron llegar por la puerta ancha del triunfo, sino que lo tuvo que hacer por una puerta lateral protegido por la milicia en la que todavía mantiene sus influencias, las muestras de rechazo se hicieron sentir en todos lo rincones del país, especialmente en las ciudades que con rapidez visitó sin exponerse al rechazo de su antiguo rebaño.

El descontento por su presencia fue evidente, ya no es el mismo personaje anterior avasallador y charlarán que hace poco tiempo atrás era seguido por una manada de fieles y sumisos ovejunos que le festejaban todas sus arbitrariedades acompañadas de grandes fantasías, ofertas incumplidas, inconclusas, sobrevaloradas y de pésima calidad.

Ha ofrecido regresar después de un año, luego de viajar a distintos países a dictar charlas y conferencias, me parece que en nuestro país no va a tener clientes que lo contraten, si debe de tener amigos con dinero que harán otra colecta para volver a traerlo, en otros países utilizarán sus experiencias para no aplicarlas.

Su despedida estuvo muy escasa con un medio centenar de simpatizantes y protegido por una cantidad similar de miembros de las fuerzas de seguridad estatal.

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