Opinión

Enrique Yánez Duque: Quien lo hereda no lo hurta

Silvio Devoto Passano

 sidepaderby@hotmail.com

Heredó de su padre Jesús, su amor por el puro de carreras y durante un cuarto de siglo destacó como jinete criterioso, sereno y muy enérgico en hipódromos ecuatorianos, colombianos, peruanos venezolanos, panameños y mexicanos.

A Enrique esto de la hípica le viene de herencia, Jesús, su padre, está en la historia de los grandes látigos ecuatorianos de todos los tiempos y los hípicos de antaño lo recordamos  como el jinete de Peter Flower, el eje extraordinario campeón del “Copihue” considerado el mejor caballo de todos los que corrieron en canchas ecuatorianas.

Después del sobresaliente Walter Carrión que condujo en hipódromos  de ocho países, Enrique Yánez es el jinete ecuatoriano que lució su alta escuela en más países, seis en total (Panamá, Colombia, Venezuela, Perú, México y naturalmente Ecuador) destacando generalmente como un especialista en distancias largas que es justamente donde se califica la valía de un látigo.

Nuestro convidado de hoy se inició muy joven. Allá por 1970, en el “Santa Cecilia”  entrando tercero con Farándula y al domingo siguiente se despachó con una doblona importante integrada por Tramoyita del Ing. León Febres Cordero, entrenada por Sergio Escalante, y Miramar, a cargo del recordado Colón Ullauri.

De allí en adelante vinieron triunfos en seguidilla con ejemplares entrenados por Melitón López, Carlos Leiva, Alberto Rayo y los antes mencionados Escalante y Ullauri, ganando una semana después de su primera carrera clásica sobre los lomos de Perugino de la cuadra “Bucanero” llegando luego segundo con el mismo caballo en el clásico “Sesquicentenario” ganado por Montecattini bajo el rigor de su padre.

Primer viaje al exterior, Panamá

La Asociación de Propietarios y Criadores  invitó en aquellos días al Gerente del Hipódromo “Presidente Remón” de Panamá, Lic. José Pablo Paredes, que al verlo conducir se interesó vivamente y le propuso de inmediato viajar al país del Istmo, pero ojo, sin descargo y con apenas nueve victorias en el patio cogió las maletas y marchó al “país de los mejores jinetes del mundo” a medirse de igual a igual con los grandes látigos de allá.

Enrique Yánez Duque, en Panamá

Llegar y ganar fue solo un solo toque, debutando y ganando con Everest preparado por el “mago” Farrugia y no paró de ganar hasta su retorno a Ecuador para arreglar papeles.  Había ganado dieciocho carreras en Panamá y el “Santa Cecilia” fue llamado para conducir grandes caballos  como Alamar, Solaz y Consagración, viajando con éste a Perú para correr el internacional sobre una milla.

Colombia y Venezuela

Invitado por una importante cuadra venezolana, en 1973 viaja a ciudad Bolívar para una cita de carácter internacional con montas, haciendo un segundo y un tercer. Nuevamente problemas de documentación en los que ni la ayuda de Walter Carrión sirven de algo, hacen desistir de permanecer en la patria de Bolívar y baja tres victorias donde gana muchas carreras, destacando tres victorias clásicas con el ejemplar Poderoso.

Tras tres temporadas en “Hipotecho” vuelve a Ecuador donde luce ganando clásicos de importancia con Profesor y luego con Guantánamo, Directivo, Contralmirante, Olden Times, Eleazar, Ciprés y muchos otros.

México, que lindo México

Así cantaba el recordado Juan Legido refiriéndose a la bella capital azteca, donde recalara Enrique Yánez promediando el año 1979 para conducir en el “Hipódromo de las Américas” donde era figura un gran amigo mutuo, Santiago Benito Soto(+).

De entrada brilló conduciendo a grandes caballos como Nacionalista, Devastatrice, Jhon First, Báltico, Coloso y Gatica con la que triunfó en la Polla.

José Bravo, uno de los mejores jinetes chilenos de todos los tiempos, a la sazón entrenador de caballos, que viniera a Ecuador para la inauguración del Buijo, y Rubén Olvera, destacado preparador mexicano, fueron grandes apoyadores de nuestro compatriota en sus inicios en México donde luego se sumaría Vicente Macías.

Preparador muy exitoso

Una serie de rodadas, trece en total, dos de ellos muy graves, el primero que lo mantuvo enyesado el ochenta por ciento de su cuerpo durante trece meses, y el segundo el más serio, llevó a los médicos a prohibirle terminantemente continuar en la profesión, obligo su retiro  en 1984 pasando prontamente a entrenar caballos triunfando durante más de una década.

Preparador y propietario de caballos, exitoso por cierto, llegó a tener una cuadra propia de dieciocho ejemplares, ganó y perdió carreras hasta que un buen día decidió volver a su patria.

Una nueva profesión

A todo esto, su larga estadía  en la patria de Jorge Negrete y Pedro Infante  había aprendido talabartería  teniendo igualmente mucho éxito con un taller que surtía a muchas de las cuadras del hipódromo mexicano.

Nuevamente en Ecuador

Ya en Buijo tuvo por poco tiempo a su cargo la cuadra del “David y Daniel”  y luego volvió a calzar las botas y tomar la fusta para conducir puros de carreras despidiéndose como jinete ganador en la silla de la legendaria alazana Las Tres Hermanas.

Hoy Enrique Yánez asiste de manera puntual al hipódromo laborando en la talabartería y fue hasta hace poco profesor de la Escuela de jinetes que tan buenos dividendos reportó a nuestro turf.

Nació en la hípica heredando esta pasión de su parte al afamado Jesús “pulmón” Yánez, condujo caballos en seis  países de América, entrenó caballos  en una hípica importante como la mexicana, se mantiene con asistencia  casi perfecta en el último día de su vida.

Datos personales

Nació en Quito el 12 de Septiembre del 1953, está casado con doña Cristina Yoncee  Vargas y tiene tres hijos, Christopher, Daysi y Tanya.

Los mejores jinetes

Los mejores jinetes con los que rivalicé son Walter Carrión, Ángel Cordero, José Luis González, Helman Román, Abel Vaca, Concepción Barría, César Escobar y Erick Aguirre.

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