Opinión

Enfrentando los desafíos juntas

Por: Yovana Cárdenas Lino

Desde Lima, Perú, para La Nación de Guayaquil, Ecuador.

 

 

En el Día internacional de la Mujer, es crucial reflexionar sobre los desafíos que aún enfrentamos las mujeres en la sociedad actual. Más allá de ser una jornada de celebración, esta fecha nos invita a analizar y cuestionar el estado actual de la equidad de género y la lucha por los derechos de la mujer.

En Perú, como en muchas partes del mundo, las mujeres se encuentran ante una realidad compleja. Si bien hemos logrado avances significativos en términos de derechos y oportunidades, aún persisten obstáculos que nos impiden alcanzar la plena igualdad. Una de las mayores barreras que enfrentamos no proviene únicamente de la discriminación masculina, sino también de la presión y competencia entre nosotras mismas.

Es innegable que la sociedad patriarcal ha impuesto estereotipos y roles de género que limitan el desarrollo y la autonomía de las mujeres. Sin embargo, resulta igualmente preocupante observar cómo algunas mujeres internalizan y reproducen estos patrones de comportamiento, convirtiéndose en agentes de su propia opresión. La competencia desmedida, y la falta de solidaridad entre nosotras debilitan nuestros esfuerzos por alcanzar la igualdad.

La lucha por los derechos de la mujer no debería ser una batalla individual, sino colectiva. Es fundamental que reconozcamos la importancia de la solidaridad entre mujeres, como un principio rector en nuestro camino hacia la emancipación. Debemos apoyarnos mutuamente, visibilizar nuestras voces y experiencias, y trabajar unidas para derribar las estructuras de poder que nos oprimen.

La solidaridad no implica ignorar nuestras diferencias ni homogeneizar nuestras experiencias. Al contrario, se trata de celebrar la diversidad de nuestras identidades y vivencias, reconociendo que todas enfrentamos distintos tipos de discriminación y opresión. Solo mediante la unión y el apoyo mutuo podremos construir una sociedad más justa e inclusiva para todas.

En este día de la mujer, hago un llamado a reflexionar sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva en la lucha por la igualdad de género. No permitamos que la competencia y la división nos debiliten. Juntas somos más fuertes. Juntas podemos transformar el mundo.

La verdadera revolución femenina no se logrará solo con discursos y reclamos, sino con acciones concretas y solidarias que promuevan la igualdad y el respeto hacia todas las mujeres. Es hora de unir fuerzas, de levantar nuestras voces y de construir un futuro donde cada mujer pueda alcanzar su pleno potencial, sin miedo ni limitaciones impuestas por una sociedad patriarcal.