Opinión

ENCUERADOS EN PÚBLICO

Dr. Patricio Zuquilanda Duque/Quito

¿Acaso nos gusta que nos vean bajo el hombro y nos persigan sonrisas socarronas frente a nuestro tradicional gusto por el Golpismo?

Estamos cansados de recoger los platos rotos causados por los “estados de excepción”. El mundo lo ve como una medida para superar circunstancias atroces; nosotros, como costumbre cotidiana a fin de proteger el Estado de Derecho, de la afición adictiva que tenemos por la subversión y, últimamente, para blindarnos contra la violencia y corrupción.

Cada vez que Ecuador se altera por falta de cultura política, se desatan emergencias e intenciones desestabilizadoras; la tradicional inseguridad política tiene sus consecuencias; los inversionistas evitan Ecuador y saltan de Colombia a Perú: los negocios se evaporan, la gente ve pasar por encima de sus cabezas la oportunidad de empleo y se difumina la esperanza de reforma estructural que necesita el país, y por cierto, su capacidad de aguante desmejora.

La sociedad debe revisar y vivir el concepto de disciplina social y ejercitar el talento nacional en sus relaciones cotidianas para lograr los niveles anteriores de paz y progreso. La reputación de la República no merece explosiones viscerales de venganza política; confunden y desalientan, lo peor, ahuyentan a quienes aprecian al país por su maravillosa geografía llena de recursos y por el clima de amabilidad de su gente.

Hay países que atraviesan mayores problemas que el nuestro; sin embargo, su población no descalifica su gobierno y peor sus instituciones; se critica hacia dentro, con energía y mesura, sin escupir al cielo. Las sociedades ganadoras no se ensañan consigo mismas y nunca dejan por los suelos la reputación de sus naciones.

Dos años se regó como pólvora ataques a la Municipalidad de Quito, una de las ciudades más activas y hermosas del continente: se transformó en un gran caldo de cultivo para que se pierda la confianza en la institución; la cual se acrecentó, con la duda sobre los empresarios y sus cámaras; medios de comunicación, iglesias, Fuerza Pública, justicia, Asamblea, etc. Así, es como nos calificamos a través de los estudios de Gallup y Latino barómetro.

Felizmente, no todo es obscuro; la actuación eficaz sobre protección de la Salud, trajo esperanza a la población y buena calificación de la comunidad internacional al Gobierno nacional por su empeño en ponerle fin a los grandes problemas: su esfuerzo en plantear un debate sobre nuevas formas de generación de trabajo, reformar sistemas de educación, atraer inversiones y adherir a Tratados de Libre Comercio con las mayores economías del mundo, son claras muestras de pensar en grande, como camino adecuado para sacarnos de la necesidad.

Estamos obligados a hablar bien sobre el buen nombre de la Patria y protegerlo con palabras de mérito y acciones positivas; aliviar a la capital con la oportunidad de su vida: hay buena plata en las arcas del municipio. Solucionar los problemas con la experiencia acumulada, parecería fácil, lo cual nos asegura que se terminará con la pavimentación y repavimentación de las calles; sacará de la postración económica a la ciudad, reducirá el desempleo, aumentará el turismo, el consumo y volveremos al relacionamiento social.

Todos esperamos la construcción de vivienda popular, artes, educación y cultura; vías terciarias, nuevos y grandes proyectos de infraestructura; proyectos de ambiente, movilidad, fondos y capital a favor de la pequeñas y medianas empresas: es una buena tarea; sobre todo, eliminar la inseguridad y gestionar a favor de la atención a la salud de las personas afectadas por el Covid; quizá, el nuevo Alcalde, hasta pueda lograr que las Cámaras de empresarios se dediquen a sus negocios y no mezclen la plata con la política.