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En Saraguro, la Navidad indígena tuvo un sabor a solidaridad

El personaje principal de la fiesta en Saraguro es el “markantaita” o “jefe padre”, en quichua, escogido de entre los miembros de la comunidad.

QUITO/GUAYTAQUIL.  Saraguro es una ciudad indígena enclavada en los Andes del sur de Ecuador donde la Navidad reflejó el sincretismo entre el nacimiento de Jesús y la época de la germinación de las semillas, en una fiesta que huele a solidaridad y reciprocidad.

Como en años anteriores, esta comunidad se ha resistido a la entrada del árbol navideño y de “Papá Noél”, así como al consumismo que supone el intercambio de regalos entre familiares y allegados, costumbre muy extendida en el país.

“La gente trae comida y bebida para compartir entre todos” y se crea “un espacio de reciprocidad entre las comunidades” que rodean la ciudad, comentó Luis Macas, un dirigente de Saraguro que hace algunos años fue el líder máximo de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie).

La fiesta tiene relación con el solsticio de invierno, que sucede el 21 de diciembre, y se mantiene como celebración hasta hoy, sábado.

“Se comparte mucho dulce, de caña, entre los niños”, pero también platos tradicionales elaborados, sobre todo, con base en el maíz, como los tamales, porque “esta es la tierra del maíz”, añadió Macas al referir que la Navidad en su pueblo tiene una significación “cósmica, porque va más allá del hombre”.

“Se trata de esa comunión con la naturaleza, con la espiritualidad andina”, pero que recoge también la figura del Niño Jesús, agregó.

Los niños, que representan el 60 por ciento de los miles de indígenas que se encuentran en Saraguro,  en la provincia de Loja, son los que gozan con la celebración, pues son ellos los que reciben las mejores atenciones.

Se organizan juegos, danzas, desfiles, declamaciones en idioma quichua, actividades que se entremezclan con los rezos católicos, aunque siempre “está presente el principio de reciprocidad y solidaridad”, remarcó Macas.

Esta celebración, apuntó, proviene de una celebración ancestral denominada “Kapac Raimy”, anterior a la conquista española, donde intervienen personajes de la cosmovisión indígena como los “wikis”, que son personas disfrazadas de entre seres humanos y elementos de la naturaleza.

También los “aja”, con vestimenta española que, según Macas, parece ser una “mofa a la conquista”.(Efe/DO/La Nación)