Opinión

¿En que se diferencian los gobiernos de izquierda y de derecha?

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil.

Se supone que la principal diferencia entre rojos y azules, como dirían los grandes ideólogos marxistas, así como los expertos amos del mercantilismo, no sólo radica en el modelo de gobierno y en el uso y destino de los recursos públicos, redistribución de la riqueza, el capital como medio de explotación o de generación de riqueza, la lucha de clases, etcétera, es ante y sobre todo, como facilitar y garantizar la simplificación de nuestros proyectos y aspiraciones, en esa red creada por burócratas y funcionarios públicos, que para justificar sus sueldos y sola presencia, dificultan nuestras vidas y hacen casi imposible el desarrollo y el bienestar de las mayorías.

Los únicos que no tienen pesadillas de perder sus empleos, que sus patrones no les paguen sus sueldos, que tienen garantizados sus vacaciones, prebendas, cesantías, jubilaciones, son los burócratas con o sin uniforme.

Para que aquello sea un blindaje inexpugnable, han logrado a través de los años, crear redes de compromisos, de entre ellos mismos a partir de los nombramientos, y es entonces que se inventaron: las comisiones de servicios, los permisos sin sueldos y toda una serie de hábiles maniobras, para desde las distintas funciones del Estado, construir ese blindaje que los hace intocables y parásitos bien pagados por sobre todos los demás ciudadanos, que sin importar cuan necesarios o eficientes sean sus cargos, usted y yo debemos de nuestro trabajos, destinar parte de nuestro sacrificio, para financiar el dispendio en una clase que seguiré calificándola de abusiva y parasitaria.

Por supuesto que todos son adherentes de los partidos de izquierda, porque ellos serán siempre las víctimas de una clase burguesa llena de riquezas y privilegios, mientras que ellos apenas logran tener dos casas, vehículos,  viajar una vez al año, conocer Europa, Miami, poder recomendar a parientes y familiares, en el municipio del pueblo de donde son oriundos, o en el del compañero que ahora es Ministro, o director del IESS, o del tío que ahora es general de la Policía y del otro que ascendió a Almirante, y los han nombrado en Petroecuador, etcétera.

Y cómo no podría ser de otra manera, se inscriben en todos los cursos de capacitación, becas, cursos de nivelación, y como están con permisos, hay que nombrar a otros para que los reemplacen, y así se va engordando la burocracia, de parientes, reemplazos, eventuales, contratados, y mientras tanto, debemos aportar más a través de más impuestos, porqué los gastos y demandas de más sueldos y de mayores remuneraciones es inevitable, porque ahora son máster, doctores, y para ello crearon el escalafón y las categorías, tanto por antigüedad así como méritos académicos.

Así las cosas, despedir a un burócrata, resulta un atentado a la estabilidad laboral, de ese pobre ciudadano (hombre o mujer) padre de familia, que se sacrificó por servir a la Patria con total entrega y servicio, y por lo tanto debemos indemnizarlos de conformidad con los sinnúmeros contratos colectivos, que dependiendo de las instituciones, puede llegar a centenas de miles de dólares, y como además recibirá sendas recomendaciones de eficiencia  e invaluable experiencia, seguramente será contratado por algún aspirante a político, como asesor, consultor,  experto o analista.

¿Entonces cuál es la diferencia entre izquierdistas o derechistas? Creo que, a este momento de la lectura, usted sólito está sacando sus propias conclusiones, pero lo que, si me atrevo a comentar, que los pobres seguramente seremos usted y yo, si así siguen las cosas, y mañana habremos perdido todo nuestro patrimonio, y no tocará otra, que también volvernos rojos, burócratas, porque parece que los burócratas, curas, militares y policías, son las mejores profesiones del mundo, como decía mi abuelita.

Semper fidelis.