En prisión
ANA CLARA AMÁBILE
DESDE BUENOS AIRES-ARGENTINA PARA LA NACIÓN DE GUAYAQUIL-ECUADOR.
Camina sola y mil situaciones la abruman en menos de tres minutos. Su mente dispara sin cesar y las heridas chorrean vino sin olor. Sus manos acarician a la gente que flota alrededor, son todos queridos, están de vuelta.
La ciudad está muda y la diosa de plata la alumbra implacable, ríe porque sabe que ella no se animará a mirarla por miedo a que denieguen su libertad condicional.
Nadie sabe por qué se fue ni cómo, ninguna explicación lógica, solamente su huella en el penal marcó un camino heroico.
Nadie sabe, porque el poder de ser invisible se despertó en ella hace apenas un mes. Ahora vaga pensando en todo lo que podría hacer, aunque sabe que no se atreverá a traspasar el muro que la dejó fuera de su realidad pasada. Siente que es un fantasma más maquinando historias en el limbo. De pronto queda presa de nuevo, escucha voces lejanas, pero tres palabras la abrazan y le envenenan el alma sin remedio ni tiempo: “entró en coma”.
