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En las ‘colectivas’ se vive en condiciones precarias

Muchos de sus inquilinos lo llaman el ‘Bronx’ por su fachada, similar a la del legendario barrio norteamericano situado en la ciudad de Nueva York, pero donde deben sortear diferentes problemas estructurales.

 GUAYAQUIL. Las condiciones precarias en las que viven moradores de las casas colectivas del IESS son notorias. Estos condominios que llevan 70 años habitados, carecen de servicios básicos y de arreglos en sus estructuras.

Esto se nota en sus oscuros pasadizos, donde risueños niños juegan a la ‘escondida’, y en ocasiones salen corriendo para ver lo que pasa en las esquinas; además, poseen angostas escaleras, por las que apresurados bajan sus inquilinos cada mañana procurando llegar a tiempo a sus trabajos.

Asimismo conservan pequeñas ventanas que, a más de conceder el paso los rayos de luz, permiten observar a los vecinos lo que sucede en el exterior de las antiguas viviendas, pero todo dentro de olores desagradables que sale de las alcantarillas y la basura acumulada en las esquinas. Además, el aspecto deplorable de su estructura donde viven cerca de mil personas, que esperan una reestructuración, pero no un desalojo de sus viviendas.

Esto después del incendio suscitado en una de las viviendas por supuesta negligencia de su propietario, así lo asegura Enrique Parrales, quien vive desde hace 20 años en los bloques, cuando las autoridades empezaron a considerar la opción de demoler la infraestructura del lugar.

Decisión que fue admitida la semana pasada por Iván Espinel, director provincial del IESS. Según el funcionario, la estructura no presenta las garantías necesarias para ser habitadas y con el tiempo puede afectar a más personas, citó.

Además, Espinel solicitó al Municipio de Guayaquil, presidio por Jaime Nebot, que las casas colectivas sean declaradas construcciones inhabitables y antiguas.

En respuesta, Nebot  argumentó que el IESS debería asumir la competencia porque “todo lo difícil quieren hacerlo por mano ajena… y si quieren demoler las casas colectivas –porque el Seguro quiere hacer otra cosa– que asuman su responsabilidad y las demuelan, si de ellos son las casas”.

Sin embargo, allí habita gente que  asegura que no cuentan con los servicios básicos legalizados, aun cuando, han solicitado a las instituciones pertinentes que se los faciliten. “Hasta ahora hay poca agua, tenemos luz porque nos conectamos directamente” asegura Fabián Pulsara quien ha vivido 20 años en las casas colectivas del IESS.

 Además comentó que los medidores fueron retirados por la empresa eléctrica hace varios años. “Hemos solicitado a la empresa eléctrica que nos instalen los medidores, pero no hay respuesta de ellos” aseguró Pulsara.

Por su parte, Parrales, sostuvo que debido a la escasa visita del recolector de basura al interior del barrio, realizan mingas de limpieza y destapan las deterioradas cañerías, que expulsan agua por todas partes menos por donde deberían.

“Nosotros vivimos en condiciones precarias, lo que solicitamos es que nos arregle los portales, pinten fachadas  y nos den los servicios básicos”.

Ya funcionarios del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) inspeccionaron el lugar, y actualmente se realiza un estudio técnico para conocer si las viviendas pueden ser remodeladas o neceasariamente deben ser demolidas.

En la reunion sucitada el pasado 23 de septiembre, entre moradores y funcionarios del IESS los asistentes discutieron el futuro de los habitantes de las viviendas y acordaron  un nuevo encuentro, el proximo 15 de octubre, para que, basados en los resultados de los  estudios tecnicos, pueda definirse la situación de los propietarios de las viviendas.

 

El IESS, no descarta la posibilidad de una rehubicacion. (VBF/ La Nación)