Opinión

!EN EL METRO-Q, JUNTO A LAS NIETAS…!

Por: Mario Ponce Lavalle – Quito

¡Lo he utilizado ya varias veces…! ¡Es una experiencia maravillosa! ver que al fin…! (con 4 años de retraso) es ya una realidad que la ciudad de Quito puede enseñar y disfrutar de este inmejorable medio de transporte masivo…! ¡El más moderno en toda Latinoamérica…!

Como buen quiteño que me considero, he sacado ya mi Tarjeta del Metro -la cargué con 8 dólares, que me habilitarán para utilizar 34 viajes de Metro-Q (tarifa tercera edad…) antes de poder recargarla directamente desde mi celular, con la aplicación Banco del Pichincha- lo cual me habilita a entrar “de una”, y acceder directamente al andén…

El fin de semana pasado, disfrutamos con mi mujer, del mejor -y más cansado programa para nuestros viejos cuerpos- plan familiar: recibir a dormir en casa a nuestras 2 preciosas nietas, de 7 y 5 años… Y decidí que el sábado, iríamos los 2 abuelos con ellas, a inaugurar en familia el Metro-Q; y que las llevaríamos a conocer la inigualable iglesia de La Compañía, y luego iríamos a almorzar al maravilloso Hotel Majestic, diagonal al Palacio de Carondelet, antes de volver a casa…

Previo a salir, hice el registro de mi mujer en el Internet, para que ella pudiese sacar también su tarjeta Metro-Q…

Luego, me puse en el bolsillo de la camisa, algo de dinero, más una tarjeta de crédito y obviamente mi tarjeta del Metro-Q, y con el celular en el bolsillo, bajamos desde casa a la Estación Jipijapa, ¡frente a la Monumental Plaza de Toros de Iñaquito…!

¡Habíamos previamente explicado a las niñas, que íbamos a ir 30 metros bajo tierra, “hecho un tiro” en un maravilloso tren, hasta el Centro Histórico de su ciudad, donde estaban “las más lindas iglesias del mundo” …!

¡Y así fue…! sus caritas de admiración mientras bajábamos más y más hasta el nivel del andén, eran de asombro…y mi cara de asombro fue también patente, cuando siendo solamente las 11:30 de la mañana, la carga de pasajeros en el tren era ya muy alta…!

Llegamos en escasos 15 minutos a la soberbia parada San Francisco, bajo la histórica plaza que hace frente a la Iglesia del mismo nombre -construida sobre restos de un castillo Inca- que es la más grande y significativa joya arquitectónica de la ciudad; bajamos luego por la Calle Sucre hasta la preciosa esquina de esta con la calle García Moreno, donde se encuentra el primer edificio del Banco Central del Ecuador -obra centenaria ya, que habiendo sido construida para el entonces “joven” Banco del Pichincha por el arquitecto ítalo-suizo Francisco Durini, fue vendida en obra para el BCE- y entramos a la majestuosa Iglesia de La Compañía de Jesús…que a mi juicio y mientras más la admiro, NO TIENE PARANGÓN en el mundo…! pues mientras más viajo por el orbe -y me precio de haber viajado bastante- confirmo que NO HAY otra igual…!

Allí recorrimos y enseñamos detalladamente a las niñas esa maravilla “toda de oro” y me detuve al final…en el tétrico cuadro representativo del Infierno -junto a la entrada hacia el lado norte- (en cuyas pailas deberían estar ya metidos “algunitos…”) recordando a mi amada abuela materna -María Cárdenas- que de niño me llevaba frecuentemente frente a ese cuadro… y con grave tono me explicaba: “…por qué NO hay que ser un pecador…! so pena de terminar dentro de una de ellas…” ja ja ja…; y lo propio hice esta vez con mis nietecitas…(a ver si en ellas SI hace efecto ese “terror” infundido por mi abuela…ja ja ja)

Saliendo de la portentosa iglesia, de camino al Hotel Majestic, pudimos disfrutar de una pléyade de saltimbanquis, guitarristas, vendedores “a tutti” que Grecian desde espumilla hasta otros brebajes poco confiables… y por supuesto de miles de ciudadanos agolpados en pos de las últimas compras navideñas; pasando luego junto a la Iglesia del Sagrario -con sus inigualables puertas- para llegar finalmente a la Plaza Grande, y también, “…a la casa donde vive gratis el Presidente de la República…” ja ja ja… ¿ Por qué gratis abuelo…? fue la pregunta de rigor… y mi respuesta junto a una inevitable sonrisa socarrona que no pude reprimir, fue: “…porque él trabaja mucho por nosotros…” (ojalá NO HAYA MENTIDO deliberadamente, porque me he de ir al Infierno del cuadro…! ja ja ja… ! ¡Oirá bien presidente Noboa…! ¡No me hará quedar mal…!)

Ya en el Majestic, nos sentamos cómodamente y pedimos jugos y cerveza Pilsener para el abuelo, acompañadas de humitas, quimbolitos, empanadas de verde, de morocho y de “aire”… para luego salir de regreso hacia la estación San Francisco… y no pude evitar sentarme en uno de esos puestos para los “Betuneros” qué hay en el zaguán del Palacio Arzobispal, que me dejaron los viejos zapatos como “un crisol”, previo el pago de 0,60 centavos más la propina de 0,40 centavos de rigor ! para esta noble especie en extinción ! tan propia del viejo Quito…!

Hicimos el trayecto de vuelta, donde el Metro-Q iba más cargado aún de pasajeros…lo cual me dejó ver claramente, ¡que el impulso gigantesco que el Metro ha creado, para que el quiteño común se vuelque sobre el Centro Histórico de Quito! ¡Es fenomenal…! y se deberá aprovechar sin más demora, para revitalizar el mejor y mayor Centro Colonial de Iberoamérica…!

Un programa familiar muy sano y singular…previo a Navidad…y a la vez espléndido con las niñas…que nunca olvidarán que su primera experiencia en un Metro bajo tierra, en un tren que va “hecho un tiro”, fue con sus abuelos… que, en medio de ese gentío, ¡no les soltamos nunca de sus manitos…!

! Que bien por Quito, ¡ciudad altiva y orgullosa capital de los ecuatorianos, que es merecedora de mejores días…!