Opinión

¿Emprender es buen negocio?

José Moral Caballero

jose.moralc@gmail.com

@Josemoralc

Desde la secundaria tenía claro que quería tener mi propia empresa, ojo no negocio, no oficina, no un proyecto de inversión, quería una empresa, con muchos colaboradores, con un alcance de ventas a nivel nacional y con miras de expansión global. Poco a poco se fueron aterrizando esos sueños, hasta que en el primer día de clases de la universidad, mi profesor de administración, Pablo Arosemena actual Presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, me dijo que todos los presentes estábamos destinados a ser empresarios, y ese sueño emprendió un vuelo más alto.

A mis 28 años, cuento con diez años de experiencia laboral, siete en relación de dependencia y tres al otro lado de la orilla. En el camino dejé a mi primera idea de negocio, la cual quebró a finales del 2013. He tenido alrededor de cinco ideas que no lograron despegar nunca y unas mil ideas más que se fueron descartando antes de que terminara de imaginarlas.

Y si usted se lo está preguntando, aun no soy un emprendedor, soy un empresario que es distinto. Hace 3 años empecé a administrar la empresa familiar, empresa unipersonal en el área administrativa, que me ha enseñado de alguna manera todo lo que un emprendedor con convicción debe soportar. Hace poco creamos una nueva compañía, empezamos el trámite en mayo del 2014, tuvimos todo listo en diciembre del mismo año, la demora en el trámite no se trató de falta de empuje nuestro o de que la abogada se haya tardado. Fue cuestión del registro en la Superintendencia de Compañías, problemas en el sistema con el Servicio de Rentas Internas y al final me entregaron el RUC, sin el nombre comercial registrado, así que después de unas semanas tuve que volver al SRI para actualizar los datos, con eso pude sacar facturas, lo cual me permitió hacer mis primeras ventas y realizar mis primeros cobros.

Cuando ingresaron los primeros cheques ya tenía el trámite de la apertura de cuenta bancaria, casi por la mitad. Había llevado todos los documentos solicitados, pero me la negaron porque en la Superintendencia de Compañías existía mi empresa pero no tenía enlazado el número de RUC, no, no es broma. Gracias a eso tuve que empezar el trámite de la cuenta bancaria desde el principio, esto significaba que tenía cheques por depositar, los que me servían para pagar las cuentas a proveedores, pero lo más importante de todo, tenía que pagar la nómina, incluyendo la mía. Es por esto que nuestro primer mes de operaciones lo terminamos con déficit gracias a un error en el sistema.

Hablando de nóminas, hemos vivido una gran incertidumbre sobre las reformas laborales, así que he tenido que ingeniarme como entender una serie de leyes, reformas y tipos de contratos. ¿Les mencioné que no soy abogado o licenciado en recursos humanos? y peor aún ¿qué no he podido solucionar el tema?

Tengo a todos mis colaboradores afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, pero eso no me garantiza que haya hecho todo lo que la ley me exige, porque la ley, al fin y al cabo nunca es clara.

Gracias a mi afiliación a un gremio de empresarios jóvenes, logramos un acercamiento con la asambleísta Betty Carrillo donde expresamos nuestras dudas y preocupaciones, y la respuesta que recibimos, fue básicamente el agradecimiento por haber expuesto nuestro punto de vista, pero que sin embargo las reformas laborales son un tema de convicción política (no se preocupe yo tampoco entiendo qué nos quiso decir).
Mientras nosotros lidiábamos con todos esos problemas, el precio del petróleo cayó y se implementaron las salvaguardias. Esto ocasionó que frenáramos la importación de una de nuestras materias primas, que estaba castigada con un 45% gracias a esta medida. Esta importación no solo significaba meses de trabajo y ahorro, sino de inversión, puesto que habíamos contratado a una firma consultora para que nos ayude con la búsqueda y certificación de proveedores en el exterior. A pesar de todo eso, seguimos con nuestras metas claras, para ser emprendedor es necesario irse adaptando en el camino.

Como les mencioné, importo materia prima, es decir que vendo un producto terminado, cumpliendo con los lineamientos del cambio de la matriz productiva. Con esta idea, fui al Ministerio de Comercio Exterior en su sede de Guayaquil y apliqué, mediante su página de internet, el uso de la licencia “Ecuador ama la vida”, la cual fue aprobada el día 26 de marzo, entenderán lo emocionado que estaba al leer que la siguiente semana firmaría el contrato y podría usarla en mis productos, al momento de escribir este artículo han pasado 9 semanas y aun no firmo dicho contrato.

Acudí también al Servicio Ecuatoriano de Normalización para que certifiquen que mi producto cumple con las normativas técnicas pertinentes, pero entre los requisitos, encontré un nuevo problema, el registro de mi marca en el Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual, proceso que toma alrededor de 6 meses.

Estimado lector, usted y yo quizás no nos conozcamos, pero si nota un cierto tono de cansancio en mis líneas, es porque lo estoy, no de trabajar, sino de no hacerlo para dedicarle tiempo a estos trámites, algunos de ustedes pensarán que no tengo el asesoramiento adecuado, pero quién lo puede tener con un legislación tan cambiante; por supuesto, habrán quienes pensarán que me quejo demasiado, que otros emprendedores ya lo hicieron y que me estoy ahogando en vaso de agua, quizás sea cierto, pero también es cierto que llevar aproximadamente 1 año en trámites para alcanzar tus metas administrativas no es sano.

Para concluir debo responder la pregunta que les hice en el título de esta lectura, emprender sí es un buen negocio, siempre lo será, todo lo que actualmente disfrutamos como elementos de nuestra cotidianidad son productos del atrevido emprendimiento de alguien más. Ayudar al emprendedor no solo consiste en otorgar microcréditos, se trata de simplificar un proceso que te resta tiempo de producción, porque son muy pocos los casos en donde se inicia un emprendimiento con una fuerte estructura administrativa. Por estas razones ocupamos el lugar 173 en el índice de libertad económica, avanzar en positivo dentro de este ranking es un trabajo que debe realizar el sector público en conjunto con el privado, porque todos somos parte del motor que mueve la economía nacional.

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