Economía

Emprendedores cubanos diseñan y crean obras de vidrio en La Habana

LA HABANA. En pleno corazón del centro histórico de La Habana Vieja se encuentra la sede de la cooperativa de artistas «Vitria», un proyecto especializado en el diseño, decoración y restauración de vitrales y objetos de vidrio.

Los artistas cubanos trabajan actualmente en la confección de lámparas, piezas para ventanas y puertas, así como en una línea de accesorios, como collares y aretes.

Adriana de la Nuez, una de las líderes del proyecto fundado en 2013, recordó en entrevista con Xinhua que han ofrecido servicios a los más diversos clientes.

«El desarrollo del sector no estatal ha desatado la inventiva y nos ayuda creativamente y económicamente. Hemos ampliado nuestra cartera de negocios y mantenemos el mismo modelo con el que empezamos», comentó.

«Tener un vitral en tu casa es un lujo», agregó.

La joven, de 31 años, se graduó de una de las escuelas taller de la Oficina del Historiador de la Ciudad, donde se forman jóvenes de entre 18 y 25 años en oficios prácticamente extintos.

En la actualidad, más de medio millón de emprendedores forman parte del sector privado en Cuba, el cual ha extendido su alcance a partir de medidas aprobadas a inicios de este año.

Recientemente, la nación caribeña dio luz verde a un grupo de acciones que permitirán a los cubanos abrir micro, pequeñas y medianas empresas, en línea con el proceso de actualización del modelo social y económico liderado por el Partido Comunista de Cuba (PCC).

Hija de un diseñador y una filósofa, Adriana de la Nuez dijo que se adentró en este mundo porque particularmente le interesaba el trabajo con las manualidades, pues en «Vitria» trabajan, además de vidrio, con estaño, plomo, láminas de cobre, mosaico y yeso para el acabado de las obras.

«Esta ventana lucía fea y la hemos transformado con estos mosaicos», destacó mientras apuntaba hacia una de sus más recientes creaciones.

Previo a la crisis sanitaria por la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19), la joven cubana y sus compañeros guiaban recorridos turísticos sobre la historia de los vitrales de La Habana, mediante los cuales explicaban la historia, la cultura y los valores arquitectónicos de la ciudad.

Los artistas también han abierto su taller para sesiones interactivas en las que los turistas participan en el emplomado y soldado de pequeños vitrales que se llevan a sus países como recuerdos.

En entrevista con Xinhua, Gabriel Sariol, de 26 años, contó que se inició en estos oficios solamente para colaborar con sus amigos, pero con el paso del tiempo quedó seducido por la magia de los vitrales y el vidrio.

Actualmente, el joven artista se encarga de parte del enmasillado, la manipulación y lijado de los vidrios tras concluir su sesión diaria de trabajo en el Instituto de Geofísica y Astronomía.

«Me siento útil haciendo esto porque contribuyo a otorgarle satisfacción visual a la gente. El vidrio le da un toque distintivo a la decoración», destacó.

Ya sea en lucetas rectangulares o en arcos de medias puertas de vaivén, los vitrales pueden apreciarse en la decoración de casas, instituciones religiosas y edificaciones de interés patrimonial de Cuba, creando armonía entre la luz y el color.

Icónicos lugares de La Habana, como el Capitolio Nacional y el Convento de San Francisco de Asís, son representativos de lo más notable del trabajo con el vidrio y vitralería que exhibe la nación caribeña en la actualidad.

 

TEXTO Y FOTO: Xinhua

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