Opinión

¿Elecciones para qué?, sueña Nicolás Maduro

Manuel Corao

Diario El Nuevo Herald

Nicolás Maduro Moros, actual mandatario en la república de Venezuela, debió imaginarse días previos al primero de mayo de este año verse en tribuna ante un millón de obreros exclamar como su mentor Fidel Castro el Día del Trabajador en La Habana, en 1960: ¿Elecciones para qué?

Si bien para el tirano proveniente de la Sierra Maestra tal manifestación fue resultado del temor a sufrir derrotas electorales demócratas infringidas al comunismo luego de su arribo al poder; para Maduro es una profunda reflexión que le anuncia su inevitable extrañamiento del poder.

Para los incautos seguidores de políticas extremas, la expresión conocida que santiguó al régimen como antidemocrático, personalista y dictatorial de Fidel Castro: “Ya votamos por Fidel” es una oración de fe.

Maduro Moros anhela escuchar de la parroquia este clamor cual embrujo mágico que le ceda deslastrarse del yugo que atormenta su existencia; la Constitución de Venezuela y los millones de venezolanos que sufragaron en las elecciones parlamentarias de diciembre que lo impugnan irreversiblemente.

Es tal el descalabro desde diciembre del 2015 a la fecha que analistas sobre gustos, preferencias y tendencias del consumidor adelantan en avance extraoficial del trabajo de campo del tercer trimestre que la aceptación del inquilino de Miraflores por el pueblo se ubica por debajo de los dos dígitos.

El rechazado, lejos de emprender una estratégica retirada como demócrata que le permita regresar, se prepara a permanecer cometiendo atroces hechos en todos los órdenes de la convivencia civil a fuego y sangre.

Ascendientes 27,000 muertos al año en manos del hampa en época de paz, desde la llegada del comunismo con Hugo Chávez es el logro a mostrar en 16 anales.

Ni en la época de la independencia en Venezuela cuando el sanguinario realista José Tomás Boves el “Taita” quien al son del joropo el piripirito, 1813-1814, mandaba a degollar a los hombres del lugar tomado por asalto mientras sus huestes violaban a las mujeres, se compara la masacre cometida a diario auspiciada por los comunistas.

En la oportunidad de aprobar esta semana el senado de Brasil abrir juicio a Dilma Rousseff por supuestos delitos cometidos contra la cosa pública, el presidente del senado carioca Renan Calheiros expresó no podía permitir que la mandataria sometiera a los brasileños al hambre que hoy padecen los venezolanos bajo el gobierno de Maduro, de la misma tendencia que Rousseff.

Esto nos indica que hacer doblar la rodilla al pueblo mediante largos períodos de carencia de alimentos y medicinas es una estrategia de jefaturas recalcitrantes para debilitarlo y luego someterlo a su voluntad.

La jerarca brasilera, como los hermanos Castro en Cuba, Hugo Chávez- Nicolás Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador, Daniel Ortega en Nicaragua, los Kirchner en Argentina; son seguidores del Foro de Sao Paulo y aplican mismos procedimientos asimilados en La Habana violatorios de los derechos humanos.

En unos países avanzan considerablemente en las metas dictatoriales planteadas; en otros son adversados valientemente en sus intenciones. Cada vez que actualmente en América Latina se consulta democráticamente al votante, los pobladores les propinan a los rojos una estruendosa derrota.

En Venezuela para los oficialistas enriquecerse, controlan también la importación de alimentos. Es así como vemos que vitales insumos indispensables tales como aceite, granos, jugos de frutas, pasteurizados, azúcar, café, víveres varios, pollo, carne de res, compotas, carne de cerdo, leche, quesos, pan, agua mineral, pasta, cereales, arroz, sorgo, maíz, harina de maíz precocido, crema dental, pescados, entre otros, han desaparecido del mercado. Estos son regulados y su ubicación en centros de distribución se ha convertido en una odisea, casi siempre fallida.

Los venezolanos deben continuar por la senda constitucional planteada, por cuanto ya el gobierno de Nicolás Maduro, como el de Dilma Rousseff, están de salida por olvidarse del pueblo que los escogió en las urnas.

Todos unidos por el Referéndum Revocatorio del mandato de Maduro. Ese día que nadie falta a la cita patria, y este fin de semana todos en Venezuela en la calle exigiendo al poder electoral respetar sus derechos. ¿Elecciones para qué? Para salir de todos los malvados gobernantes.

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