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Elecciones en Francia: el presidente Emmanuel Macron abandonado por su propia gente y cada vez más solo

  1. Nadie quiere su cercanía. Su propia gente considera que “Júpiter”, como lo llaman, ha cometido “un acto de autodestrucción” con la disolución parlamentaria anticipada, tras las elecciones europeas, y realimentado la ultraderecha, con su gesto inconsulto.

  2. El domingo, su partido puede recibir un duro golpe en las urnas, con el triunfo de la ultraderecha y el crecimiento de la izquierda.

Cuando Emmanuel Macron traicionó al presidente François Hollande cuando era su ministro de Economía y comenzó a armar su fuerza electoral para ser jefe de Estado, estaba contra la política y los partidos. Solo, con el apoyo de su incondicional Brigitte, la actual primera dama francesa. Después lo acompañaron unos jóvenes impetuosos de Science Po, que fueron sus estrellas en sus primeros meses de gestión de gobierno. Eran llamados Los Mormones.

Al resolver en secreto la disolución de la Asamblea Nacional, Macron volvió a traicionar. Esta vez a sus fieles Mormones y al país. No le avisó ni a su primer ministro, Gabriel Attal, hasta dos horas antes, que debía hacer campaña en nombre de su partido. Pero no lleva ni la cara ni el nombre del presidente en sus posters de campaña.

Dos imágenes para reflejar la soledad en la que actúa el presidente francés y la nueva desolación en la que se encuentra. Nadie quiere su cercanía. Su propia gente considera que “Júpiter”, como lo llaman, ha cometido “un acto de autodestrucción” con la disolución parlamentaria anticipada, tras las elecciones europeas, y realimentado la ultraderecha, con su gesto inconsulto. Su nuevo sobrenombre es “El Marciano”.

Los psiquiatras intervienen para el diagnóstico: “Es un acto hubrístico, narcisista y autodestructivo” adelantan.

Uno a uno lo abandonan. El primero Edward Philippe, que jamás entendió la decisión de disolver la Asamblea y cree que puede destruir sus sueños de ser presidente. Luego Clément Beaune, otro inseparable ex ministro de Europa y el propio primer ministro Attal, que hace campaña solo, sin mencionarlo, sabiendo que ha perdido su puesto.

“Úseme de fusible. No lo haga”, rogó Gabriel Attal .Y dos horas después, el Jefe estaba teatralmente anunciando por televisión al país que disolvía la Asamblea Nacional. Algunos creen que Macron se comporta como un actor .

Solo le queda el centrista Francois Bayrou, con su partido, el MODEM.

Sus ministros no lo entienden

Los ministros, los asesores, los voceros no entienden esta decisión ni buscan mas explicaciones. Están convencidos que “es un suicidio político” y solo alimentará a Marine Le Pen y “la ingobernabilidad”. Hasta piensan que la crisis lo arrastrará al presidente el 7 de julio, en el ballotage.

Macron, de 46 años, cuyo mandato finaliza en el 2027, ha sido prácticamente repudiado por Gabriel Attal, su primer ministro, Bruno Le Maire, el ministro de Finanzas, Gérald Darmanin, el ministro del Interior, y Edouard Philippe, su ex primer ministro.

El resentimiento es profundo entre los parlamentarios del partido Renacimiento de Macron. Decenas de ellos probablemente perderán sus escaños en las elecciones del 30 de junio y el 7 de julio. «Le Macronisme», la doctrina forjada por el joven tecnócrata hace ocho años para reemplazar la política de partidos de izquierda-derecha y centro al viejo estilo, solo ha servido para hacer crecer el populismo en Francia de derecha y de izquierda.

“El regreso a los partidos y su reconstitución se ha vuelto indispensable. Es lo que puede salvar a Francia”, según de uno de sus más importantes ministros, al que Macron quiso alinear cuando criticó la decisión.

La campaña electoral en Francia está reducida a la confrontación del populismo ultraderechista de Reagrupación Nacional de Marine Le Pen y del Nuevo Frente Popular, que reunió apresuradamente a toda la izquierda, pero no sabe como liberarse del populista ultra Jean Luc Melénchon.

Con la intención de “hacer barrera” al lepenismo, crece “un voto republicano”, como cuando Le Pen llegó al ballotage frente a Jacques Chirac en 2002. La paradoja es puede llegar a apoyarse en el deshilachado partido conservador de Los Republicanos de Nicolás Sarkozy y Jacques Chirac. Aunque su presidente, Eric Ciotti, hizo un pacto no autorizado con Le Pen y se llevó candidatos para 70 circunscripciones.

“La gente te odia”

Como reflejo de su profunda impopularidad, la imagen del presidente está ausente de la publicidad de campaña.

“La gente te odia”, dijo a Macron Patrick Vignal, ex diputado del Renacimiento, cuando el presidente le preguntó cómo lo veían en su circunscripción del suroeste, según Le Monde. «Macron es un artista que ha pasado de moda», dijo Vignal al periódico.

“Sintiéndose rechazado, el presidente proyecta una figura solitaria, como un león en una jaula, encerrado en el palacio del Eliseo y en La Lanterne, el antiguo pabellón de caza, en los terrenos del Palacio de Versalles”, dijo Le Monde.

Sus intervenciones en la campaña son incendiarias. Anunció la guerra civil en Francia si gana la ultraderecha o la ultraizquierda. “La torre de Marfil” del palacio de Eliseo le ha hecho perder la perspectiva, según sus asesores más próximos, furiosos. Solo Brigitte lo escucha y asiente.

Attal, el primer ministro de 34 años, designado en enero para revitalizar el gobierno y visto como un “mini-Macron”, está furioso por el hecho de que su reservado jefe no haya revelado su decisión ni consultado, como indican las costumbres republicanas.

Aunque lidera la campaña de Macron, Attal apenas menciona al presidente. Promete un nuevo estilo de gobierno y apela a los votantes a respaldarlo para defender al país contra lo que describe como la amenaza de gobierno de los dos rivales extremos.

«El presidente me nombró en enero», dijo Attal el domingo. “El 30 de junio me gustaría que los franceses me eligieran”, dijo.

Esta sería la primera vez en un cuarto de siglo que los votantes, en lugar del jefe de Estado, elegirían a su primer ministro, dijo, refiriéndose a la última vez que gobernó un primer ministro de la oposición del presidente.

¿ Y los Juegos Olímpicos?

Las encuestas sitúan a Reagrupación Nacional a la cabeza con alrededor del 35 por ciento, más de cinco puntos por delante del “Frente Popular” de izquierda, con Renaissance detrás con alrededor del 26 por ciento. Sin ningún partido en camino de lograr una mayoría absoluta, el resultado más probable es un parlamento sin mayoría. Nada va a cambiar pero puede haber ingobernabilidad en Francia.

Bruno Le Maire, de 55 años, un conservador aristocrático que pasó a las filas del macronismo y es su ministro de Economía, dijo que la convocatoria electoral de Macron, realizada sin consulta con el gabinete, fue “imprudente”. El presidente escuchó demasiado a los asesores secretos del palacio, a quienes Le Maire llamó “chinches, difíciles de eliminar”.

El ministro del Interior Gérald Darmanin, de 41 años, conservador, responsable de la ley y el orden desde 2020 y jefe de seguridad para los Juegos Olímpicos de París de este verano, irradia pesimismo. Dice que dejará su cargo la noche de las elecciones, dejando la dirección de los Juegos a su sucesor.

Los juegos Olímpicos se inician en Francia el 26 de julio y Macron ni siquiera lo tuvo en cuenta a la hora de la disolución de la Asamblea. Son una pesadilla de seguridad, restricciones de circulación, amenaza de atentado y jefes de estado como invitados especiales en el río Sena.

Edward Philippe, que dirigió el gobierno de Macron de 2017 a 2020, dijo que era probable que el bloque gobernante perdiera su mayoría actual en el parlamento, aunque sea relativa. «El presidente mató a la mayoría», dijo.

Jacques Attali, el veterano gurú de los poderosos, cuyo apoyo lanzó la carrera política de Macron, fue mordaz. La decisión de convocar elecciones había desencadenado «una farsa gigantesca», afirmó Attali, de 80 años.

“Como suele ocurrir con los hombres orgullosos, Macron se negó a ceñirse a un calendario y disolvió el parlamento de la peor manera. Hacer eso antes de los Juegos Olímpicos fue escandaloso”, dijo Attali a Libération.

Entre el círculo íntimo de «La Macronie», el reino del presidente, sólo François Bayrou, su aliado centrista de 73 años, apoya públicamente la decisión electoral, como la única manera de aclarar las cosas después de dos años de turbulencias parlamentarias.

Macron tiene un aire napoleónico en medio de la tempestad. Está apelando a la mayoría silenciosa para que se presente para mantener a los bloques “extremos” fuera del poder. “La alternativa”, dijo, “podría significar una guerra civil”. “Pase lo que pase” dijo “permaneceré en el cargo hasta 2027 para garantizar la estabilidad”. Su mayoría le ha dado vuelta la cara.

 Por:  DIARIO EL CLARÌN