Actualidad

Elecciones en Ecuador: entre el fin de la era Correa y la profundización de un gobierno que cruje

Los ecuatorianos celebran comicios en medio de una gran incertidumbre. Nadie sabe con certeza si los candidatos oficialistas alcanzarán el número necesario para evitar el balottage

Los ecuatorianos deciden hoy en las urnas, al elegir entre ocho candidatos presidenciales, si continúan con el denominado “Socialismo del Siglo XXI” o se unen a la corriente de retroceso y decadencia de esta tendencia, que empezó en Argentina con la caída del candidato kirchnerista, Daniel Sioli, en las elecciones presidenciales del 2015.

La coyuntura regional ha colocado en la mira internacional a Ecuador, tomando en cuenta sobre todo la aguda crisis venezolana, el intento del presidente boliviano Evo Morales de eternizarse en el poder, los problemas en Brasil a propósito de la corrupción en el caso Odebrecht y la propia crisis económica de Ecuador, tras un período de bonanza basado en los altos precios del petróleo, que llegaron a bordear los USD $100 por barril y que, según expertos, difícilmente se volverán a ver en el futuro.

Ruth Hidalgo, directora de la ONG Participación Ciudadana, cree que un ingrediente adicional que le da un matiz complejo a las elecciones lo constituye la serie de denuncias de corrupción que afectan al gobierno de Rafael Correa, sobre todo porque varias de ellas apuntan al candidato vicepresidencial del gobierno y actual vicepresidente, Jorge Glas.

Para ganar las elecciones en primera vuelta se requiere el 40% de los votos válidos –sin contar nulos y blancos- y tener una diferencia de 10 puntos con el segundo, lo cual según la mayoría de encuestadoras se ve cuesta arriba, por lo que una segunda vuelta electoral sería necesaria para definir quién será el sucesor del actual mandatario, que ha dominado la escena política de este país andino en la última década.

De confirmarse la segunda vuelta, los resultados definitivos dependerán mucho de cuán lejos queden el candidato ganador de la primera vuelta y el segundo de obtener el 50% de los votos válidos.

En lo económico, los ecuatorianos decidirán hoy si continúan con el modelo basado en un fuerte rol del Estado, colocándolo como el motor de la economía y de la producción, el cual continuará con Lenín Moreno sin mayores variaciones, salvo por las que impongan la crisis económica que afecta al país, y un modelo económico orientado más hacia la apertura de mercados y que otorgue un rol importante al sector privado, propugnado por los dos candidatos de oposición, Guillermo Lasso y Cynthia Viteri, que según las últimas encuestas difundidas en el país serían quienes podrían pasar a la segunda vuelta electoral, aunque hay quienes no descartan que pase el ex héroe de guerra, general Paco Moncayo, de quien se espera posturas muy amigables con los derechos humanos y civiles y un gobierno inclusivo.

“La intervención del Estado en la economía es la piedra angular de la diferencia entre el candidato oficialista y los de oposición”, dice el analista político Jorge León.

Sin embargo, hay quienes piensan que el cambio de ciclo económico se dará incluso si gana el candidato del oficialismo, con reducción o eliminación de ciertos impuestos, reducción del tamaño del Estado, entre otros.

“Se ve una ruptura entre lo que han venido diciendo y haciendo en estos 10 años y lo que ahora propone Moreno, aunque cuando a Correa le ha convenido aplicar políticas de derecha lo ha hecho”, asegura Paolo Montagatta, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad San Francisco de Quito.

En lo económico también, con un gobierno de cualquiera de los candidatos que pueden ganar las elecciones, es previsible que Ecuador afianzará el recientemente firmado acuerdo comercial con la Unión Europea.

Una diferencia importante se verá en la política internacional, pues durante su gobierno Correa ha marcado distancias con Washington, a tal punto que incluso en el 2011 expulsó a la embajadora de Estados Unidos en Ecuador, Heather Hodges, y la declaró persona no grata, luego de unos comentarios realizados por la diplomática sobre una supuesta corrupción policial y que fueron publicados en WikiLeaks, a cuyo fundador, Julián Assange, Correa dio asilo político en la Embajada de Ecuador en Londres, en el 2012.

Santiago Basabe, profesor de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), con sede en Quito, dice que si gana Moreno Ecuador se mantendrá en una política distante con Estados Unidos y su política internacional será, como en los últimos 10 años, acercarse a países que no tienen buena reputación en términos de derechos humanos en el contexto internacional, como Bielorrusia e Irán; mantener una estrecha relación con China; dar una importante atención a la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y a la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur).

Si las elecciones no son ganadas por Alianza País, sostiene León, el próximo gobierno reforzará la recreación de un nuevo eje en la Unasur que no siga las pautas de Venezuela ni de la hegemonía brasileña, pero el mayor cambio será la integración de Ecuador a la Cuenca del Pacífico.

Otra gran diferencia, dicen expertos, será en el ámbito de derechos humanos, derechos civiles y controles a la prensa privada. “El atentado y conculcación de libertades será reducido en el caso de Moreno y cambiará radicalmente en el caso de la oposición si ésta llega al poder”, dice León. Correa se convirtió en el primer mandatario capaz de permanecer 10 años en el poder en un país caracterizado por la inestabilidad política y en el cual en la década previa a su Gobierno al menos siete presidentes pasaron por el Palacio de Carondelet.

Si bien la legislatura ecuatoriana, dominada por el oficialismo aprobó en el 2015 varias enmiendas constitucionales, entre ellas una que permite la reelección indefinida para todos los dignatarios de elección popular, incluyó también una disposición que impide al mandatario presentarse a reelección en estos comicios, lo cual según expertos fue un cálculo político dada la aguda crisis económica que tendrá que enfrentar el Gobierno que asuma funciones el 24 de mayo próximo.

Sin embargo, pocos dudan que Correa, admirador de Hugo Chávez y de Fidel Castro, y firme defensor del Socialismo del Siglo XXI, seguirá como un importante protagonista en la vida del país si gana el candidato oficialista Lenín Moreno e incluso si pierde. Y no pocos dudan que Correa tiene intenciones de volver en el 2021, cuando pase la crisis que ahora afecta al país, provocada por la caída de los precios del petróleo, la revalorización del dólar estadounidense y la política económica del polémico mandatario, que ha visto a la prensa como su principal enemigo y que ha dado al Estado un rol de absoluto protagonismo en la economía del país.

Correa, dueño de un liderazgo fuerte, que no ha podido ser reemplazado, ni por el lado del oficialismo ni de la oposición, difícilmente se alejará de la vida política del país, dicen analistas locales. “Correa tratará de volver no solo después de cuatro años sino si es posible el próximo año. Un populista que presta sus votos es un populista que los quiere recuperar inmediatamente, así que lo tendremos más presente de lo que pensamos los ecuatorianos, casi al día siguiente”, afirma el analista político Luis Verdesoto.

Basabe considera que si gana Moreno, será en realidad Glas quien maneje la vida política y económica del país en temas complicados y “Rafael estará detrás del poder, al menos mientras no haya algún suceso extraordinario como puede ser un juicio de lessa humanidad contra su gobierno”; León sostiene que Correa será “el poder detrás del poder”.

Para la consultora de comunicación y estrategia, Natali Becerra, durante la campaña electoral se ha notado claramente que dentro de Alianza País hay una fuerte lucha interna entre el ala de Correa y Glas y la de Moreno.

“Correa es un hombre muy fuerte y con un ego demasiado grande, después de 10 años en el poder no lo va a soltar tan fácil”, dice Becerra. “Si no pudo quedarse fuera de la campaña electoral, cómo se puede pensar que se quedará fuera del Gobierno”.

En las elecciones de hoy, los indecisos -que se estima se ubican en alrededor de 20%- jugarán también un papel importante, sobre todo porque su voto podría verse determinado por los últimos sucesos que se vivan en el país, entre esos los escándalos de corrupción que han salido casi a diario durante los últimos 45 días de campaña electoral.

“Hay quienes consideran que el candidato oficialista puede ganar en la primera vuelta. A mí me sorprendería muchísimo si eso sucede. Yo pienso que más probabilidades hay de que haya un empate técnico entre Moreno y el segundo, pues el margen de diferencia se reducirá mucho por los escándalos de corrupción y porque el voto de los indecisos se va a ir por quienes consideran que está segundo en las encuestas”, asegura Montagatta.

Aunque la actual coyuntura y el país no son los mismos que hace 10 años, es la primera vez en una década que los ecuatorianos tienen una papeleta de votación que no incluye a Correa y, probablemente, la primera vez en que la atención se centra en quién pasará en segundo lugar a la segunda vuelta, en medio de una campaña electoral inusual y muy sucia, y para la segunda vuelta electoral, que se realizará en Abril, se prevé una campaña mucho más agresiva y mucho más sucia.

La era Correa, sin duda, marcó un antes y un después en Ecuador y también influyó a nivel regional, cuando tuvo su auge el Socialismo del Siglo XXI. “En el contexto regional, la caída de Alianza País y el Correísmo -de darse el caso de una pérdida de Moreno en las elecciones- implicará el punto final Socialismo del Siglo XXI y un reordenamiento importante de las relaciones de Ecuador anivel inteerno, con la región y con el mundo”, concluye Basabe. (INFOBAE)