Opinión

El Vivir una Consideración Olvidada

Por: Tony Cedeño/Portoviejo

 

“Al enfrentarnos con la realidad analizando nuestras vidas es cuando nos damos cuenta de que la realidad es infinitamente más extraña que lo que pueda inventar la fantasía. Es el destino el que rige nuestra existencia, y cuando creemos estar más cerca de la felicidad, esa ley inexorable de la vida nos esclaviza haciéndonos víctimas inconscientes de nuestras propias pasiones”.

Nota: Lo expuesto se halla al principio de la película “Nunca debieron amarse” con la dirección de Ramón Peón del año 1.951

En el mencionado largometraje no se enuncia el autor de las letras citadas. Considero su autor al abrir y cerrar comillas como signo de reverencia.

Desarrollo

La vida constantemente nos pone a prueba, pone a prueba nuestras capacidades, pone a prueba nuestra humildad, pone a prueba nuestro grado de empatía y el potencial de nuestros talentos, pero, siguiendo el curso monótono del mercado –que poco queda de tiempo para el hombre–.

Si el hombre vierte su necesidad dentro de una burbuja robótica irreversible se sujeta cual imán al peso de la moneda como un grillete que pesa ante una esclavitud vitalicia. Todo esto no dista de una transición histórica donde una multitud de hechos han lacerado la libertad, la verdad y la justicia. Siendo así no apreciamos en el género humano visos coherentes de buena conducta puesto que la multitud de bases corrosivas puestas tan de moda hoy en día poco aportan a un bienestar saludable pues mucho de lo que apreciamos está infectado hasta el cieno de donde viene el hombre.

Porque cuando se atenta contra las normas fuego es lo que sale por la boca como por el umbral de la conciencia. Esto sucede en todas las esferas sociales formándose complementos de un suplir cabizbajo que viaja hacia un oscuro abismo donde su núcleo forma espirales de un humo tóxico, de este modo la cortina de siglos que los hombres han visto pasar de centuria en centuria se ha empapado de sangre.

Este imperio de la luz y de las sombras que se confunde en una neblina inconmensurable donde fluyen nuestros pensamientos intrusivos hasta envolvernos en su espesura. Estas hesitaciones que influyen ante el desequilibrio de nuestros estados emocionales donde el artesonado que representa el ser humano su virtud y su genio debe verse motivado a no flaquear.

De este aspecto, algo que nos conmueve hasta que nos levita el alma, el corazón y los sueños son los pasajes almacenados en nuestro hipocampo allí donde viven miles de pétalos en la memoria germinan sin cesar las flores vitalicias que engalanan las páginas con que se escriben nuestros recuerdos. Por consiguiente, el corredor por donde transitan los sueños parece angosto, pero una buhardilla anima a los transeúntes, mientras clarea el alba se hilvana un azul sin frontera, un azul indetenible que parece otro sueño, un sueño que lucha consigo mismo para no extinguirse de la memoria.

Siendo el caso, el último eslabón donde se pasea el alma humana ante el pensamiento lógico y el pensamiento mágico, la razón y los sueños, las formas como se deprime la humanidad bajo el amparo de las cosas hacen que el hombre progrese con desenfreno olvidando su esencia.

Midió todo alcance y todo dominio, pero va por más tecnología actitud que no conlleva un mal fundamento, pero se aleja del arte, de la verdadera esencia, de lo más exacto y parecido a él, no a la máquina que lo manipula y robotiza, cosa que, llegado el momento, le cortará toda función y todo dominio.

Es muy difícil para el hombre asombrarse de una rosa o de una gaviota porque de su sensibilidad se apoderó la pasión por las cosas cuando estableció sobre el su poder vitalicio.

Finalizo este texto con la exposición del novelista Luis Landero con su enunciado de título: “Narradores Inagotables”.

“Y es que el hombre necesita soñar: necesita contar y que le cuenten. Y así como aprendemos la lengua materna sin darnos cuenta, y sin haber estudiado gramática, del mismo modo aprendemos a contar, a narrar. Somos fabuladores innatos. Gran parte de nuestra comunicación diaria se nos va en contar lo que hicimos ayer, lo que haremos mañana, lo que nos ocurrió un día de hace años o hace sólo un momento… O recordamos, o soñamos, que el recuerdo y el sueño son también formas de narración. Como Simbad, vivimos, y luego lo contamos, y diríase que hasta que no contamos lo vivido, no hemos acabado de vivir del todo. Necesitamos añadir a la realidad objetiva la realidad imaginaria. Como Simbad, vamos de la vida al cuento (primero vivimos y luego contamos), y como don Quijote, también a veces vamos del cuento a la vida (primero leemos y luego intentamos vivir lo leído). Y todo eso es vivir”.

Por su atención, muchas gracias.

Muy atentamente, un servidor.