Opinión

El viejo país contra el nuevo Ecuador

Dr Jorge Alberto Norero González/Guayaquil.

 

Una defensa del cambio, del coraje político y del deber ciudadano de proteger lo que recién comienza.

Qué cantidad de estupideces que se escuchan de ciertos politólogos y analistas, afirmando que el anticipo del décimo tercer sueldo es una medida desesperada para obtener adhesiones previo a la consulta popular… que la gente desconfía del manejo y del control del gobierno frente al paro, que las compensaciones son una forma de clientelismo, etcétera.

Bueno, genios, ¿y qué harían ustedes ante escenarios parecidos si fueran Daniel Noboa? Hablar y criticar es facilito, y lo es más aún porque criticar a cualquier gobierno es el deporte nacional, sobre todo cuando este es de derecha…
Daniel no necesito hacer alianzas con Nebot, Hurtado, Lasso, Fidel Egas, los dueños de periódicos y televisión, por eso rompió viejos paradigmas y les arrebató sus prebendas, sin mencionar el desastre que Daniel recibió al asumir su mandato.

Lo que nadie quiere analizar —o se hacen los estúpidos— es que Daniel está enfrentando a toda la basura del viejo país: sindicatos y agrupaciones repletas de pipones y corruptos, las chequeras de los mafiosos de los hospitales, los contratistas de las empresas públicas, los vacunadores de los negocios petroleros y eléctricos, fondos de ONG..
Y ahora vemos cómo algunos dirigentes indígenas son dueños y socios de la minería ilegal, que además controlan el contrabando y los pinchazos de la tubería de combustible y tanques de gas.

Ni hablar del agua, otro elemento manejado por mafiosos indígenas que les da poder, dinero y una excelente arma para castigar, presionar y manipular a humildes campesinos..

Por eso, quienes queremos un nuevo Ecuador tenemos que proteger al Presidente. Eso no significa que sus ministros y directores tengan patente de corso para robar, celebrar contratos truchos, exigir coimas, vender cargos públicos y seguir en las rutas de la corrupción y la impunidad.

Ya lo dijo Daniel: “Yo no voy a solapar pendejadas de nadie.”
Y con esa advertencia es que tenemos esperanza de que, con la Asamblea Constituyente, quedarán en el pasado el viejo país, los dinosaurios babosos que se creen patriarcas y oráculos de Delfos, caudillos por la gracia de Dios e insustituibles.

Vamos todos a combatir a los enemigos del desarrollo, del orden, del progreso y del nuevo Ecuador.

Semper Fi.