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El Tungurahua da señales de reactivación

El Tungurahua, de 5.023 metros sobre el nivel del mar, está situado sobre los Andes centrales, a unos 135 kilómetros al sureste de Quito.

QUITO / GUAYAQUIL. Después de aproximadamente cuatro meses de calma, el volcán Tungurahua reactivó un paulatino incremento en su proceso eruptivo, caracterizado por explosiones ligeras y emisiones de vapor con contenido moderado de ceniza.

Aunque no hubo visibilidad de la actividad superficial del volcán debido a la densa neblina, el Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional, indicó que se ha detectado 103 sismos leves de “largo periodo” en el Tungurahua, cuyo actual proceso eruptivo empezó en 1999 y que desde entonces ha intercalado periodos de alta actividad con lapsos de relativa calma.

El informe especial del IG advierte además de un incremento en las mediciones de dióxido de azufre (SO2), así como de pequeñas emisiones de gases y vapor de agua, poco energéticas, que han alcanzado los 300 metros de altura sobre la cumbre.

La última vez que el coloso mantuvo actividad volcánica ocurrido entre el 27 de Julio y el 21 de octubre del 2014, el volcán mostró una disminución paulatina de todos los parámetros de monitoreo. El último proceso eruptivo se caracterizó por la presencia de explosiones y descenso de pequeños flujos piroclásticos en la fase inicial.

Pero desde el pasado martes, se ha notado un incremento en las emisiones de SO2 detectadas a través de la red de sensores DOAS. Además, se ha observado la presencia de columnas de gas de altura variable, poco energéticas, que han alcanzado los 300 m de altura sobre el cráter, tal como se puede ver al momento del cierre de este informe, en donde hay una pluma continua de gas que está entre 100 – 150 m y se dirige hacia el Oriente.

“Estos cambios en el comportamiento del volcán pueden corresponder al inicio de un nuevo periodo de actividad eruptiva” que, en caso de concretarse, podría derivar en dos escenarios posibles, señala el informe especial del IG.

El primero de los escenarios, considerado como “más probable”, sugiere la posibilidad de “una explosión inicial importante”, la emisión de nubes de ceniza que se dispersarían según la dirección y velocidad del viento y la probable ocurrencia de “flujos piroclásticos” o salida de rocas incandescentes.

Este tipo de comportamiento ya se registró durante el pulso eruptivo de febrero del año pasado, recordó el IG.

Otro escenario, “menos probable”, podría iniciar con una actividad gradual, acompañada de explosiones esporádicas que irían ganando en frecuencia y magnitud, como ya se presentó en marzo de 2013.

Entre julio y octubre del año pasado, el Tungurahua registró su último periodo de alta actividad con la presencia de explosiones, emisiones de ceniza y pequeños flujos piroclásticos en la fase inicial.

El IG recordó que esos eventos “se presentaron sin señales premonitorias”, aunque el permanente control del volcán permitió evitar problemas con la población. (Efe/Red. La Nación)