Opinión

El triunfo del SÍ y la cara de Correa

Dr. Franklin Verduga Vélez/Guayaquil

 

La desesperación por la agonía de su proyecto totalitario se evidenció en la conferencia de prensa que la noche del domingo 21 de abril convocó la vocera oficial, presidenta del Partido correista y amiga íntima del prófugo Luisa González. Hacía malabares verbales inútiles y cantinflescos para explicar que perder es ganar porque el NO se impuso en 2 preguntas.

¿Pobre mujer? ¿Provocaba lástima? ¿Cuánta humillación debe sufrir por cumplir las órdenes de su jefe? Si horas antes mostró muy fresca su voto rayando 11 veces NO, para en la noche, en un ridículo monumental intentaba convencer de que perder es ganar. Y la publicidad de su partido con el slogan “dile 11 veces NO.”, repetido incesantemente por los llamados guerreros digitales encabezados por el expresidiario convicto por terrorismo Orlando Pérez. Sostener que el gobierno ha perdido la consulta y ellos han ganado supera el ridículo y llega a la desfachatez.

Al fondo, en una gran pantalla aparecía el rostro desencajado de Rafael Correa. Compungido, furioso y decepcionado era la expresión del lenguaje corporal. Tanto que, advertido, dijo que su cara manifestaba la tristeza por lo que ocurre con Jorge Glas. Más, es importante profundizar en lo fundamental que es el voto de los ecuatorianos. Por un instante reflexionemos en todos los acontecimientos que ocurrieron en este abril del 2.024 para entenderlo.

En este mes subió el IVA al 15 por ciento con el rechazo de amplios sectores de opinión ciudadana. Fueron asesinados en la misma semana de las elecciones dos alcaldes. Acaso se puede desvincular el crimen organizado con la búsqueda de sembrar el miedo y la confusión. Sufrimos los apagones por la interrupción del fluido eléctrico a toda la población en 8 y hasta 10 horas diarias, paradójicamente 10 días antes del domingo electoral lo que pudo ser una diabólica maniobra del correismo que sigue en cargos importantes en el sistema eléctrico como una demostración de la frivolidad y falta de prevención irresponsable del gobierno.

Todos esos pronósticos fatalistas y negativos fallaron. El SI ganó en 9 preguntas abrumadoramente y perdió en 2, una de ellas el incorporar en el sistema laboral el trabajo por horas. Inentendible. Cuando miles de ecuatorianos arriesgan y hasta pierden su vida para ingresar ilegalmente a EE. UU., precisamente a trabajar por horas, aquí rechazamos que la ley proteja esta modalidad. En definitiva, a mi juicio, lo que quedó claro con la victoria del SÍ es que Los ecuatorianos consolidaron y expresaron su anti correísmo y eso es una buena noticia.