Opinión

El Titiritero

Henry Silva Viteri

henry.48@hotmail.com

“De aldea en aldea el viento lo lleva siguiendo el sendero” así comienza la canción de Joan Manuel Serrat EL TITIRITERO, y así los vemos a los candidatos a la presidencia, de aldea en aldea el proselitismo los lleva siguiendo el sendero; vienen y van de muy lejos cruzando los viejos caminos retocados por los verde flex que a la primera lluvia se deshacen.

Los presidenciables son de aquella raza que de plaza en plaza nos cantan su baratillo de ofertas, siempre risueños cantan nuestros sueños y nos hacen olvidar de las miserias. Al llegar a un pueblo vacían su alforja repleta de sueños y nos dicen que por nosotros son capaces de bajarnos una estrella que borre la huella del recuerdo amargo que nos dejan los creadores de la década perdida.

Cantan sus ofertas demagógicas, unas, como la de la candidata Cinthya que no es titiritera sino títere del burgomaestre,   que nos dará energía eléctrica gratis, o el de la 3 que vaciará el mar para que comamos buen pescado, o tal vez nos engañe Espinel el familiar de los duros de la 35 diciendo que está en contra de ellos e impondrá la pena de muerte; el elegante ex fiscal que va a cambiar la constitución, Paquito que dice lo mismo que los otros titiriteros, Dalito que entre cantos y bailes va a llevar la universidad a cada cantón de la patria, Lasso el titiritero más coherente y por último el candidato “candidote” que es títere del excelentísimo que nos avergüenza diciendo “a partir del 24 de mayo, las decisiones las tomaré yo” ahora solo recibe órdenes del titiritero dueño de todos los poderes y del alma de este títere.

Son tan demagogos nuestros presidenciables que los vemos comiendo en los mercados cuando nunca antes lo habían hecho, abrazando niños para después usar desinfectantes, besando ancianas que una vez en el poder las olvidan.

Cantan sus ofertas, y al son de una danza, brindan y saltan para que los electores les den su voto, y al caer la noche regresan en sus coches a sus residencias u hoteles a descansar y preparar otra jornada de baratillos; tal como llegaron se van siguiendo su camino de proselitismo y mañana por la ventana de una casa  cercana a la entrada del pueblo llegará su fanfarria (Acción o palabras propias de un fanfarrón).

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