Opinión

El Tahúr de Palacio

Leonardo Escobar Bravo

leonardoescobarb@hotmail.com

Párrafo suelto del Libro Registro IEPI. D.A. N°026397. ISBN- 978-9978-45-935-5

El Tahúr de Palacio, libro de mi auditoria, es un aporte a la lucha contra la corrupción, es una denuncia, con soporte de artículos y notas de prensa, verdades valiosas tomadas de diferentes diarios escritos, con fotocopias de oficios, cartas, boletines de prensa, diálogo con agricultores y ganaderos; campesinos, indígenas, amazónicos, profesionales, catedráticos, científicos y empresarios. Esto permite y autoriza cualquier forma de reproducción, parcial o total de esta denuncia, ya que su difusión va en beneficio de la recuperación del campo, de la autoestima del agricultor, del pueblo y lograr frenar el cuadro dantesco de la última década en el Ecuador.

Introducción

Al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará” Pasaje Bíblico

Este pasaje Bíblico es una de las leyes más duras de la vida. Fue tomado al pie de la letra por algunos Ministros de Agricultura y Ganadería antes del 10 de junio de 2004, y después del Golpe de Estado que dieron el 20 de Abril de 2005. Estos tahúres juegan con la vida de los agricultores y ganaderos, se enriquecen arrebatándole la cosecha de una siembra que está por llegar y que el pueblo con fe siembra, pero nuestro campesino, indígena y amazónico es un patriota, no se amilana ni ante la crueldad de los funcionarios públicos deshonestos, ni por los desastres de la naturaleza, renace como el Ave Fénix y siembra una vez más diciendo y repitiendo en voz alta “este año la pego”, “este año la pego”, “este año la pego”.

Esta frase campesina del trabajador agrícola que con fe en Dios trabaja la campiña ecuatoriana. Para el mal funcionario es la frase del apetito voraz de arrebatarle al que no tiene incluso lo que está por venir, la cosecha: de arroz, maíz, papa, leche o crianza de pavos, etc.; los regalos navideños llegan con la firma de permisos de importación y la corrupción campea, plaga que desafía a los organismos de control: Comisión de Fiscalización del Congreso Nacional, Comisión de Defensa del Consumidor y Productor, Contraloría, Comisión Anticorrupción, Fiscalía, etc. Ustedes H. Asambleístas están primero, son elegidos directamente por el pueblo y para el pueblo, para Legislar y Fiscalizar. Creo y seguiré creyendo en nosotros, los ecuatorianos.

La autoestima del campesino la elevamos con retribución de precios justos y dignos, se eleva y hace honor, Honorables Legisladores/as, al orgullo del trabajador del sector agropecuario, mientras los tahúres ven despectivamente al agricultor aunque van a misa y atrevidamente hasta le piden perdón a Dios por firmar o que les den firmando los famosos permisos de importación en “cuarto oscuro”, para recibir el diezmo, y ellos “supuestamente” ya liberados de culpa dan una limosna, creen haberse acercado a Dios y al prójimo, saciaron y cambiaron su vida económica, pero el alma se les pudre como si tuvieran sigatoka o roya en el espíritu.

En el diccionario de Sinónimos y Antónimos de la Editorial Teide la palabra maldita: “corrupción” propia de los Tahúres de Palacio, plaga que quiere quebrar la moral y autoestima de los ecuatorianos pero que no tiene asidero en la mayoría del pueblo y que la rechazamos. Estoy seguro que la erradicaremos de nuestro convivir diario, tiene otros sinónimos que son: descomposición, putrefacción, depravación, perversión, vicio, corruptela, soborno, cohecho. Con el debido respeto para ustedes honorables asambleítas me he permitido transcribirla, porque es necesario repetir y repetirnos estos sinónimos del mal que ataca a lo moral, para que juntos despertemos y todos luchar y liderar este combate que embate y se enquista en la administración pública y con la complicidad de agentes externos con protervos intereses.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.