Opinión

El somnífero

Gerardo Maldonado Zeas

germaldo1@yahoo.com

 

 

El populismo desmedido e infame aplica un somnífero poderoso hacia las masas para adormitarlas, tenerlas frente a un espejo falso, y cuando manejan un Estado con bonanza económica, hacerlas flotar en una nube de la cual sólo se levantan cuando la realidad y los ajustes impostergables les hacen volver a tierra.

A quienes les suceden en el manejo de la cosa pública, les dejan una bomba de tiempo que explota y entonces, se convierten en culpables de esa una nueva realidad difícil, la auténtica, a la cual se enfrentan en sus primeras horas del lento regreso a la realidad.

Le pasó a Macri en la Argentina, quien, de no ocurrir un milagro electoral en octubre, deberá entregar el poder casi con seguridad a Alberto Fernández, un hombre con un perfil especial, de los inauditos, un político profesional, heredero del Kirchnerismo del cual fue su acólito inicial, luego se distanció por razones estratégicas, para volver y hacer binomio de la mentora especial del juego, Cristina Fernández. Un avispado contumaz, que vive en un lujoso departamento de un amigo en Puerto Madero, para hacer creer al común de los mortales de su “sacrificio”.

La sola idea de pensar en la ganancia del binomio Fernández, alborotó los mercados y el peso se devaluó en más de un 30%, aumentando el riesgo país que venía siendo controlado de manera satisfactoria por un gobierno con problemas, pero pisando la realidad. La historia de un gran país como Argentina, presa del desencanto y maniqueísmo de la infame política.

Cuando ocurren estas circunstancias, recuerdo ese juego pendular al que están sometidos nuestros pueblos. La “magia” de vivir en una fiesta idealizada, llena de colorido temporal, hasta regresar a la cruel realidad. Le está pasando al Ecuador, cuando el presidente Moreno, recibió una supuesta mesa servida, y ahora, al tratar de corregir los excesos del populismo de diez años, ha sacrificado su popularidad a manos de una parte de la población, que desea le apliquen de nuevo un somnífero, para volver a dormirse y quien sabe ya no despertar jamás.