Opinión

EL SOBRECALENTAMIENTO/SUR AMERICA: ¿EL GRANERO DE AMERICA?

Ing. Agr. Pedro Álava González /USA

El sobrecalentamiento global mantiene espeluznado a muchos países del planeta, algunos científicos y expertos aseguran que, en los próximos lustros, la hambruna será más grave que el COVID 19. Este fenómeno poco comprendido por países como Ecuador, podría cambiar nuestro mapa productivo ante cambios en las temperaturas que alteraran en muchos cultivos su crecimiento y decrecerán los rendimientos, pues el desbarajuste que sufrirán las plantas será bastante grande, a consecuencia de los cambios en la temperatura porque cada cultivo tiene un clima ideal y un umbral térmico específico para satisfacer cada estado fisiológico de su crecimiento, y si estas condiciones cambian, las plantas van a reaccionar sin lugar a dudas, alterando su fisiología para adecuarse al nuevo ambiente. Dicho esto, las más efectivas acciones para prepararse para este descalabro serán sin lugar a dudas la obtención de nuevas variedades obtenidas por “Edición genética” (Gene Edit), o modelo CRISPR, esta es la tecnología moderna que revolucionara al sector agropecuario, hoy muy utilizada en USA que nos permitirá Ingenierilmente crear genéticamente nuestras plantas del futuro para combatir la tan anunciada hambruna que causara el sobrecalentamiento global y la escases de agua en un futuro cercano.

Otra posible amenaza que vendrá de la mano con el sobrecalentamiento es que, al alterarse la fisiología de nuestros cultivos, ellos serán más vulnerables a otras plagas y enfermedades que hasta hoy son resistentes, será el ingreso de nuevas patologías y presencia de infecciones no autóctonas que pondrán en peligro las condiciones fitosanitarias del Ecuador.

El peligro mayor en nuestro país es que en ausencia de un entendimiento de los estragos que traerá el sobrecalentamiento, es la inconciencia y el irrespeto a la ciencia, pues todos los esfuerzos que nacieron con la incorporación de 2 científicos nuestros, expertos en genética moderna entrenados y organizados con solido conocimiento del método Crispr para que dirijan 2 entidades que jugaran un rol preponderante: INIAP y AGROCALIDAD, ya fueron cancelados y remplazados por amigos del nuevo titular como si se tratase de funciones irrelevantes, en fin, esto lo menciono porque debemos ser más responsables y coherentes en el manejo actual y futuro del sector agropecuario.

Debemos ir de la mano con la ciencia y la tecnología, pero siempre muy consciente de los recursos naturales que nos rodean, por ello sostengo que en Ecuador el impacto sería menor si el INIAP empieza a través del método de “Edición Genética” (CRISPR) la producción de plantas que combatan estas potenciales alzas de temperaturas con mayores resistencia estomática sin afectar su fotosíntesis, así la planta mejora el uso y aprovechamiento del agua sin disminuir la captación de CO2 manteniendo un correcto potencial hídrico en sus hojas que es el factor más importante para abrir sus estomas sin afectar su fisiología de crecimiento, en fin esto tiene que entrar urgentemente en un programa responsable de investigación científica con total apoyo del gobierno así este dure tan solo 4 años ya que estaríamos asegurando el futuro alimentario del Ecuador para las próximas décadas. Una vez cubierta esta fase de multiplicación genética moderna, el uso y manejo de la agricultura de precisión digital tendría éxito, no antes.

Paralelamente, el inteligente y responsable uso de nuestros recursos hidráulicos y nuestros fértiles suelos, son y serán nuestra mayor ventaja para contrarrestar algunos efectos nocivos frente a las inevitables elevadas temperaturas que conllevaran el incremento de la evapotranspiración de las plantas exigiendo un mayor número de ciclos de riego y menores frecuencias, por lo tanto, conociendo que la transpiración efectiva es un mecanismo de enfriamiento para las plantas, se hace urgente optimizar nuestras 4 mayores cuencas hidrográficas del país como son: Guayas, Esmeraldas, El Oro y Manabí y planificar desde hoy la instalación masiva de sistemas de riego modernos e inteligentes especialmente en aquellos cantones y regiones donde los cultivos que conforman parte de nuestra seguridad alimentaria se producen, y esta acción debe ser una política agropecuaria de Estado.

Finalmente, si pretendemos erradicar la crisis nutricional que sufre gran parte de la población del país, y asegurar suficientes alimentos para las generaciones futuras, estamos a tiempo, pues la actual desnutrición infantil que vivimos no será nada comparada con la que tendremos por falta de alimentos para cuando lleguen esos cambios climáticos.