Opinión

EL SEGURO SOCIAL OBLIGATORIO, SÍNTESIS TEÓRICA 

Henry Llanes Suárez/ Quito.

 

 

El seguro social surgió en el mundo para proteger la salud de los trabajadores, para atender los accidentes de trabajo y para pagar las pensiones jubilares, así como para atender otras prestaciones que benefician a sus afiliados, como sucede actualmente en Ecuador. 

En términos institucionales, en el marco de los acuerdos políticos, celebrados en Prusia – Alemania a partir de la penúltima década del siglo XIX, entre las élites políticas, la administración pública y los empresarios, se pusieron en vigencia tres leyes fundamentales, fueron las siguientes: 

  1. a) En 1883 se impulsó la “ley sobre el seguro de enfermedades”, financiada la prima mensual en dos terceras partes por los obreros y la parte restante por los empleadores; se crearon consejos administrativos en los cuales, los obreros tenían las dos terceras partes de los votos; por lo tanto, la gobernanza de aquellas instituciones estaba a cargo de la clase obrera.
  2. b) En 1884 se puso en vigencia la ley de los accidentes del trabajo, financiada la prima mensual por los empleadores a través de cajas corporativas.
  3. c) En 1889 a través de una ley específica se hizo realidad el “primer sistema de pensiones de jubilación; sus cajas se alimentaban por cotizaciones pagadas a medias por los empresarios y los trabajadores”.

En 1911 se unificaron estas tres leyes con las cuales se puso en vigencia el código de seguros sociales (Cachón, 1995). 

En Ecuador, la institución del seguro social obligatorio tuvo una configuración distinta de lo que sucedió en Alemania. En 1923 se puso en vigencia la Ley de Jubilación para dar cobertura a los profesores (Torres Rodríguez, 1987). En 1928 se impulsó la caja de pensiones para proteger a los empleados públicos y militares (Ibidem), en la cual también estuvieron incluidos los empleados bancarios (Isaac Barreiro, 2004). En 1935 se puso en vigencia la Ley del Seguro Social Obligatorio (Ibidem). En 1937 se impulsó la caja del seguro, con la cual se dio cobertura a los empleados privados y a los obreros industriales (Torres Rodríguez). 

En resumen, desde 1923 hasta la actualidad, el seguro social obligatorio ha estado bajo el control del Estado y no de sus afiliados, quienes, conjuntamente con los empleadores son los que sostienen el financiamiento de sus prestaciones. 

El financiamiento del seguro social proviene de los aportes de los empleadores y trabajadores, así como de los afiliados voluntarios o por cuenta propia de acuerdo al siguiente detalle: en el sector privado, el aporte del empleador es del 11.15% de la remuneración mensual y del trabajador del 9.45%; en el sector público, los porcentajes de aportación son a la inversa, el empleador aporta el 9.45% de la remuneración mensual y el trabajador el 11.15%. 

(2020-10-31) 

Analista del seguro social, Vicepresidente de la Asociación de Afiliados, Jubilados y Pensionistas del IESS de Pichincha.