Economía

El saldo positivo de la balanza turística acumuló $ 826 millones entre 2012 y 2014

Desde 2012 hasta 2014, Ecuador logró saldos positivos en la balanza turística por tres años consecutivos.

QUITO. En Ecuador, los medios de pago que circulan en la economía dependen del ingreso de dólares por exportaciones, remesas, inversiones y venta de servicios, principalmente. Sin embargo, a partir de las políticas implementadas en los últimos 9 años, el ‘turismo receptivo’ se ha convertido en una opción sólida para compensar la caída de los ingresos de algunas exportaciones e inyectar la liquidez a la economía.

El saldo de la balanza turística cambió de tendencia

Según las convenciones de la contabilidad económica, ‘el turismo’ incluye toda actividad realizada por visitantes que viajan a un destino con propósitos de ocio, negocios, salud, educación u otro motivo que no sea ejercer una actividad remunerada. Como esta definición deja entrever, el sector es multifacético y requiere políticas integrales.

Sin embargo, durante décadas, el turismo representó una actividad que le quitaba divisas a Ecuador en lugar de aportarle ingresos. El predominio del ‘turismo emisor’ -es decir aquel generado por viajes de residentes hacia fuera del país- generó una balanza comercial turística negativa de magnitudes considerables. Por ejemplo, desde 2006 hasta 2011 el turismo emisor propició una salida acumulada de $ 640 millones. Con posterioridad a ese año la situación cambió.

Según la última información disponible generada a partir de las cuentas nacionales, desde 2012 hasta 2014, Ecuador logró saldos positivos en la balanza turística por tres años consecutivos. En ese lapso el ingreso acumulado de divisas provenientes de la recepción de turistas llegó a $ 826 millones.

El turismo genera alternativas a las exportaciones tradicionales

Como resultado de la expansión del turismo receptor en el país, la brecha entre los ingresos generados por esa actividad y los ingresos proporcionados por las exportaciones tradicionales ha disminuido de manera paulatina pero sostenida.

En 2006, por ejemplo, el valor de las exportaciones de banano ($ 1.213 millones) era 2,5 veces los ingresos obtenidos por turismo ($  492 millones); en 2014, esa proporción se redujo a solo 1,8 veces. Pero la contribución del turismo al cambio de la estructura productiva no se quedó ahí sino que aparece también reflejada en otros ámbitos.

En el sector primario, desde 2006, los ingresos por turismo ya eran superiores a los ingresos por exportación de flores ($ 436 millones). Desde 2007 hasta 2014 se consolidó más esa diferencia y, como promedio anual para ese período, los ingresos por turismo representaron 1,4 veces el valor de las exportaciones florícolas.

Algo similar sucedió con las actividades secundarias. En 2006, el valor de las exportaciones de ‘otros elaborados productos del mar’ ($ 575 millones) era 1,2 veces mayor que los ingresos por turismo; en cambio, en 2014, los ingresos por turismo fueron 1,1 veces el valor de las exportaciones de esos elaborados ($ 1.296 millones).

Incluso, la expansión del turismo superó las expectativas sobre la capacidad que el sector podría tener para desplazar a una actividad industrial. Mientras el valor de las exportaciones de ‘manufacturas de metales’ ($ 593 millones) era 1,2 veces mayor que los ingresos por turismo en 2006, la relación se revirtió notoriamente a favor del turismo, pues sus ingresos representaron 2,9 veces el valor de esas exportaciones ($ 516 millones) en 2014.

A partir de casos como los anteriores se puede inferir que las políticas y acciones gubernamentales para la promoción del turismo receptor están abriendo oportunidades para disminuir la dependencia de algunos productos agrícolas básicos, para sustituir los ingresos externos asociados a algunas industrias secundarias y para generar eslabonamientos entre actividades de la “cadena del turismo”. (Min. de Turismo/La Nación)