Economía

El reto del futuro presidente brasileño será resolver la situación económica

Brasil irá a las urnas el próximo 5 de octubre aunque las encuestas aseguran que el pleito se definirá en una segunda vuelta, el día 26, entre la presidenta Dilma Rousseff, que aspira a la reelección, y la ecologista Marina Silva.

RIO DE JANEIRO. El mayor reto que tendrá el vencedor de las elecciones presidenciales de octubre en Brasil será resolver la difícil situación económica del país, coincidieron los economistas que participaron en el seminario “Escenarios postelectorales” en Río de Janeiro.

Con el país técnicamente en recesión tras haber acumulado dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, la inflación casi en el límite máximo tolerado por el Banco Central y los gastos del Gobierno en niveles elevados ante los estímulos que viene ofreciendo para incentivar la producción, la herencia que recibirá el futuro mandatario no es la mejor, afirmaron los participantes en el foro.

El secretario de Política Económica del Ministerio de Hacienda de Brasil, Márcio Holland, uno de los primeros en intervenir, admitió que el “aumento de las inversiones en infraestructuras, una reforma tributaria y una mejora en la cualificación de la mano obra” son los pilares básicos para que la economía brasileña vuelva a crecer.

Además de citar los puntos sobre los que pivotará la política económica del Gobierno en caso de que de Dilma Rousseff sea reelegida presidenta, Holland vinculó la actual desaceleración a la crisis que todavía afecta a algunas de las principales economías mundiales.

Otro de los participantes en el debate, el economista Samuel Pessoa, miembro del equipo de Gobierno del socialdemócrata Aecio Neves, uno de los principales rivales de Rousseff en la disputa por la Presidencia, niega que la delicada situación del país obedezca a la crisis internacional.

Según Pessoa, con una desaceleración “mucho más pronunciada” que la de otros países latinoamericanos y con la economía ya creciendo en los países más desarrollados, no se puede atribuir la crisis de Brasil a la crisis internacional.

El economista atribuyó las dificultades a lo que llamó de deuda del “Contrato Social de la Redemocratización”, pactado al estilo “europeo” y que generó un crecimiento bajo por elevar la carga tributaria de los contribuyentes, y a que la economía brasileña siga siendo “la más cerrada” de la región.

En la réplica, Holland aseveró que “la mitad de la inversión directa en el país” procede del extranjero, entre los cuales países como España, bastante “afectados” por la crisis.

Otro de los enfoques abordados en el foro fue el de Marco Bonomo, economista perteneciente al equipo de la ecologista Marina Silva, la principal rival de Rousseff en la disputa, quien subrayó la necesidad de la independencia del Banco Central de Brasil como uno de los cambios necesarios para estimular la economía.

En su discurso Bonomo ejemplificó los beneficios de su propuesta citando como modelos a la Unión Europea y a los Estados Unidos, aunque señaló que “todo depende del modo en que se lleve a cabo” esa tarea, y usó al Banco Central de Argentina como modelo negativo debido a los problemas con el pago de la deuda.

(Efe/La Nación)