Opinión

El regreso del caviar

Ayer juramentó Salvador del Solar como nuevo primer ministro, significa que al Gobierno le importa un rábano el futuro del país.

Del Solar tiene algunos títulos universitarios, pero es en esencia un actor de segunda con agenda propia populista – caviar, como lo demostró su desastroso paso por el Ministerio de Cultura. Su herencia consistió en acelerar la ideología de género dentro del aparato estatal, rodearse de asesores inútiles y troles en las redes sociales y promocionar la CVR y el cine contestatario de una argolla pseudo intelectual.

Con su activismo de odio antiaprista y antifujimorista, no puede contribuir a recuperar la sana gobernabilidad del país vía la concertación, el respeto por la autonomía de todos los poderes públicos y la auténtica lucha contra la corrupción; es decir la persecución real de los delitos cometidos por quienes tienen ideología e intereses cercanos a este gobierno, desde Susana Villarán, Toledo y Humala – Heredia, hasta el club de la construcción que sigue representado muy ventajosamente por Odebrecht y Graña.

Del Solar tampoco tiene capacidad para darle equilibrio al propio Martín Vizcarra, un presidente por accidente, sin partido, sin bancada congresal, sin plan de gobierno y, por encima de todo, sin credibilidad y con total falta de liderazgo.

El rol de un primer ministro debería ser el de un súper ejecutivo, conductor del trabajo en equipo de los ministros, conciliador y freno discreto de los desatinos presidenciales. Pero nada de eso podemos avizorar. Del Solar se perfila más como un segundo César Villanueva: inútil, gris, corifeo del moqueguano, impulsor de cambios ideológicos que la mayoría de peruanos rechaza como la introducción del programa lgtbi en el currículo escolar.

Pasado el impacto inicial de los audios judiciales aportados por IDL, con un referéndum inútil y con un acuerdo vendepatria ya acordado con Odebrecht, Vizcarra – Del Solar poca cosa podrán hacer. Como son intrínsecamente incapaces de realizar gestión pública, a los sectores de educación, salud, transportes y comunicaciones nada bueno les espera.

Se vienen más persecuciones políticas, más subvención pública a los medios parametrados y una creciente influencia de izquierda caviar en el quehacer del Estado. Por lo demás la economía seguirá flotando, mientras se dilapidan los fondos públicos en elefantes blancos como el de Talara y se sigue ocultando el pliego de 46 denuncias sobre corrupción que afectan a Su Excelencia Martín Vizcarra.

Autor: Hugo Guerra /Perù.