Economía

El proyecto de agua Pesillo-Imbabura empezaría a funcionar desde agosto de 2024

El proyecto de agua potable, que cuesta $52 millones, es un anhelo de Imbabura y Pichincha desde hace más de 20 años.

En agosto de 2024 comenzaría a funcionar el proyecto de agua potable Pesillo – Imbabura. La obra es un anhelo desde hace más de 20 años para las provincias de Imbabura y Pichincha, que serán sus principales beneficiados.

Así lo anunció Álvaro Castillo, alcalde de Ibarra y presidente de la Mancomunidad Pesillo – Imbabura, quien en diálogo con LA HORA expuso los últimos avances de este proyecto.

“Son $52 millones invertidos, de los cuales $17 millones conforman un crédito que lo pagamos entre cinco municipios. El de Ibarra es el que más aporta con casi $9 millones. Además, $35 millones han sido donados por la Agencia Francesa de Desarrollo”, dijo.

Según Castillo, el sistema está 99% listo, por lo que ya se encuentra en la fase de pruebas técnicas de funcionamiento, donde dice que es fundamental el apoyo del Banco de Desarrollo del Ecuador (BDE), la participación de los municipios y juntas regionales de agua potable.

Los plazos

Castillo ratificó lo dicho por Vicente Gonzales, gerente del proyecto, acerca de los plazos para terminar la obra y ponerla en funcionamiento.

 Estiman que a finales de febrero de 2024 esté lista toda la infraestructura, que incluye 160 kilómetros de tubería, planta de tratamiento y tanques reservorios, para luego avanzar con las interconecciones para cada cantón y poner a funcionar todo el proyecto.

Con esto, en agosto de 2024 se cristalizaría la dotación de agua potable para 165 comunidades de cinco cantones de Imbabura y Pichincha, entre ellos Ibarra, Antonio Ante, Otavalo, Cayambe y Pedro Moncayo.

“De este proyecto derivan 700 litros de agua por segundo. Actualmente estamos en etapas de prueba y pronto estaremos listos para entregar a cada municipio la cantidad de agua que requieran los beneficiarios”, refirió Vicente Gonzales.

En construcción desde 2017

 El primer contrato para levantar el proyecto de agua potable Pesillo-Imbabura se firmó en enero de 2017, con un tiempo estimado de 24 meses, pero hasta febrero de 2024 no ha podido concluirse.

 Castillo afirmó que, a pesar de los retrasos, en los últimos meses han acelerado los trabajos para no dilatar más la entrega de la obra.

“Empezamos en el 2017 y hasta el 2019 avanzamos el 50%. Del 2019 a 2023 avanzan 10%. Ahora nosotros en ocho meses hemos avanzado más del 35% que faltaba. Nos falta creo que el 1%.

El contratista termina a finales de febrero su plazo del proyecto central, que es la captación, la planta de tratamiento, los tanques de reserva y los 160 kilómetros de tubería en acero y PVC que le da la vuelta al cerro Imbabura completito. De ahí vamos derivando desde San Marcos a Cayambe, Tabacundo, Otavalo, Antonio Ante e Ibarra”, señaló.

A decir del presidente de la Mancomunidad Pesillo – Imbabura, que la conforman todos los cantones que se beneficiarán de esta obra, uno de los principales problemas que causó retrasos en la construcción, tuvo que ver con las expropiaciones de terrenos por donde debe pasar la tubería.

Castillo expuso que en ciertos sectores, cuando se intentaba hacer las expropiaciones de terrenos, en su gran mayoría en zonas rurales, se encontraban con el inconveniente de que los comuneros no tenían escrituras, por lo que primero fue necesario legalizar esos predios para luego proceder con el trámite de expropiación.

“900 trámites hemos hecho en ocho meses, de legalización y de servidumbres de paso, porque si usted va a pasar la tubería por el terreno que está con maíz, debe valorar y pagar lo justo. Entonces, eso es lo que nosotros hemos acelerado y eso le ha permitido a la empresa constructora ir haciendo todo lo que faltaba”, dijo.

Una vez terminada la obra central, agregó que el siguiente paso es interconectar toda la tubería principal con los tanques de reserva y plantas de tratamiento de comunidades y ciudades, que tiene otro costo, el cual deberá asumir cada municipio.

En el caso de Ibarra, se necesitaría $1,5 millones para este proceso.

“También tenemos que conformar la empresa pública mancomunada que va a manejar el proyecto Pesillo-Imbabura, donde van los alcaldes al directorio y representantes de juntas de agua, para discutir el estatuto entre el sector público y privado”, comentó Castillo. (FV)

De los 160 kilómetros de tubería del proyecto, alrededor de 100 son de acero, que no se fabrica en Ecuador.

“Este proyecto recibe el agua de tres vertientes del nevado Cayambe. El agua de estas tres vertientes se acumula en la laguna San Marcos, la cual, a través de un túnel, llega a una planta de tratamiento, donde se hace la potabilización y se distribuye a las comunidades”.

Vicente Gonzales, gerente del proyecto Pesillo-Imbabura

Fuente:  Diario la HORA