Opinión

El presidente

Dr. Franklin Verduga Vélez / Guayaquil

 

«Daniel Noboa nunca ha sido autista. El presidente se mantiene medicado y el autismo no tiene tratamiento con medicación, porque no supone problemas de bioquímica cerebral, emocional ni fisiológica. Es una condición que no reacciona con medicamentos», afirma Vega de la Cuadra. «Lo que él tiene es un trastorno del espectro psicótico, y ahí están las esquizofrenias. Noboa tiene los síntomas negativos como la dislalia, es decir, habla poco, tiene poquísima expresión emocional, no logra alcanzar placer y puede ser brutalmente cruel. Un autista es inofensivo y el psicótico tiene paranoia y narcisismo, con un fondo neurótico.

El neurótico construye una versión falsa de la realidad y actúa en concordancia con esa versión. Noboa tiene una versión del Ecuador donde él es el rey, él manda, todo le pertenece; es el pantocrátor todopoderoso. Las valoraciones que hace de los presidentes son típicas de un psicótico que descalifica al otro, es decir, hace una proyección de su problema sobre los otros con un discurso absolutamente bizarro y reñido con la realidad. ¿Cuál es la realidad de que él se identifique con Lula da Silva o quiera poner una cárcel en la Antártida? Sus afirmaciones corresponden a la realidad de un discurso desarticulado y fabularte, típico de una fabulación psicótica», dice el especialista.

«Al presidente sí lo conozco desde muchacho y es un absoluto error diagnosticarlo de autista. Noboa es un neuropsicópata. Y habrá que descartar que la psicopatía no se haya producido por consumo de sustancias alucinógenas, porque la narcodependencia de cocaína genera brotes psicóticos», puntualiza Vega de la Cuadra.