Opinión

El Parque Samanes

Juan Javier Campoverde

jj_campoverde@hotmail.com

@JuanCalambre

El Gobierno Nacional hizo en Guayaquil algo extraordinario. Expropió parte de un recinto militar y lo convirtió en un inmenso centro de esparcimiento y ocio: el Parque Samanes. La ciudad necesitaba a gritos áreas verdes que no tengan la prohibición de pisarlas.

El parque cuenta con instalaciones de primera y un diseño moderno. Pero hay un error de infraestructura serio que ha saltado a la vista ahora que el equipo guayaquileño de fútbol “River Ecuador”, recién ascendido a la categoría Primera A, usa este reducto para jugar sus partidos de local: la falta de parqueo.

La cancha del “Estadio Chucho Benítez” es la principal, pero no la única. El parque cuenta con todo un complejo deportivo con varias canchas secundarias. Aun así, el parqueadero del parque no tiene la capacidad suficiente. Incluso cuando River juega sus partidos de local, se ven canchas secundarias sin usar; lo cual indica que si estuviesen ocupadas habría menos parqueo aún.

Si se coincide con un día en el que haya partido, la entrada al parqueadero es limitada, y los pocos espacios que quedan se llenan de inmediato. En la garita al guardia solo le queda explicar que no hay lugar para más. El motivo lo saben todos: “porque hay partido”. Por ello, incluso los agentes de tránsito permitirán a los conductores quebrar la ley ese día. Es una decepción escuchar que se asimile esto de forma tan natural, como si esperar que hubiese parqueo fuese algo raro.

Lo raro es que no haya parqueo, y que nadie se asombre es insólito. Los autos deben parquear afuera los días que juega River. Los únicos beneficiados son los cuida-carros, que lucran ilegalmente en instalaciones públicas, cobrando hasta dos dólares por vehículo.

Una parte del parque sigue en construcción; solo queda esperar que este problema no pase desapercibido a quienes pueden hacer algo y se tomen medidas al respecto, destinando más espacio a zonas de parqueo.

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