Opinión

El Papa y el dinero

El giro moyanista y kirchnerista de la Iglesia argentina no es casual ni improvisado, sino consistente con la tradición, con la historia y con las concepciones teológicas y políticas más profundas del catolicismo Latinoamericano.

 

La única monarquía absoluta que funciona eficientemente en el mundo es la eclesiástica. El Papa reina y también gobierna. Su Santidad es el jefe de una estructura verticalista y no hay decisiones relevantes asumidas sin la aprobación pontificia. El jesuitismo de Francisco se estructura según un sistema jerárquico eclesial y, a la vez, marcial.

El giro moyanista y kirchnerista de la Iglesia argentina no es casual ni improvisado, sino consistente con la tradición, con la historia y con las concepciones teológicas y políticas más profundas del catolicismo Latinoamericano. El Papa ha dicho que el dinero es “Estiércol del Diablo”, su anticapitalismo es afín al corporativismo sindical, antiliberal y populista. Pero claro, el dinero sucio de los propios caudillos sindicales no huele tan mal o su tufo no parece sentirse en los atrios atiborrados de incienso del recoleto reino Vaticano.

 

Obediencia y fe

Es posible emprender un viaje a la semilla de la visión bergogliana del mundo analizando la lógica económica y doctrinal que auspició la creación de las misiones jesuíticas originarias en el cono sur. Allí no había moneda. La economía se basaba en el trueque y los clérigos administraban los bienes de todos. El sistema social de las misiones se basaba en la obediencia. La primera misión jesuítica guaraní se inauguró en 1609 en lo que hoy es Paraguay.

Los curas la llamaron “San Ignacio Guazú”, en honor al creador de la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola. “Guazú” significa “grande”. Los nativos levantaban iglesias, tallaban cruces y esculpían ángeles y arcángeles. Las eventuales rebeliones eran un pecado mortal. La clave de su supervivencia era el trabajo continuo y sin paga y la conversión a la fe católica, configurando una militancia evangélica servil impuesta por la santa alianza de la Cruz y de la espada.

 

Fuente: Diario El Clarín