Opinión

El papa Francisco ha declarado una emergencia climática

Fuente:  LA ESTRELLA DE PANAMÀ

‘[…] un Gobierno bien asesorado técnicamente promovería la construcción de parques eólicos ubicados mar adentro, donde podrían construirse de casi cualquier tamaño […]’

La Comarca Guna Yala se está hundiendo porque la altura del mar Caribe está aumentando como producto del calentamiento global causado por la contaminación atmosférica de nuestra ‘Casa Común’. El papa Francisco incluso procedió a declarar una ‘Emergencia Climática’ a nivel mundial; pero pareciera que en Panamá esta catástrofe anunciada está pasando desapercibida por nuestras autoridades religiosas, políticas y, especialmente, gubernamentales.

El diario londinense ‘The Guardian’ reportó que en una reunión con altos ejecutivos de las principales empresas productoras de combustibles fósiles, que tuvo lugar en el Vaticano, el pasado 14 de junio de 2019, el papa Francisco señaló que dejar de actuar urgentemente para reducir los gases del efecto invernadero sería ‘un acto brutal de injusticia hacia los pobres y las futuras generaciones… que estarían expuestas a heredar un mundo enormemente maltrecho. Nuestros hijos y nietos no debieran tener que pagar el costo de la irresponsabilidad de nuestra generación’. El año pasado el papa ya había tenido una primera reunión con dichos ejecutivos y este año les señaló que el tiempo se está acabando y que ellos deberían escuchar ‘los crecientes gritos desesperados de la Tierra y sus pobres’.

Ahora resulta que, debido a que las temperaturas están fluctuando de uno a otro extremo, al proliferar los días muy calientes, la gente utiliza los aires acondicionados y abanicos más que antaño, y los días muy fríos la gente también utiliza más los calentadores de aire y de agua. Como resultado, la ganancia anual de compañías como la British Petroleum (BP) en 2018 creció por un porcentaje aproximadamente el doble del porcentaje de crecimiento más alto en los últimos cinco años. O sea que el consumo de combustibles fósiles no solo ya es funestamente excesivo, sino que también está acelerándose; y los vehículos eléctricos por sí solos nunca podrán reducir la contaminación, porque estos necesitan electricidad para recargarse.

En la reunión se encontraban presentes los directivos y jefes ejecutivos de BP, Shell, ExxonMobil, Total, ConocoPhilips, Chevron y otras compañías petroleras, que a su vez pidieron que los Gobiernos hicieran una evaluación de los precios de los combustibles, para promover la fabricación de productos que tuvieran un bajo contenido de carbón; y también solicitaron una mayor transparencia financiera que ayudara a los inversionistas, a la vez que asistencia a las personas con poca capacidad adquisitiva. Todo esto parece indicar que las empresas petroleras, que tan gigantesca ganancia le han sacado a su negocio, proponen buscar cómo reducir nuestra dependencia de sus productos a condición de que los Gobiernos les subsidien sus investigaciones y, probablemente, sus ganancias sigan siendo tan altas como hasta el presente.

Mel Evans, activista de Greenpeace en el Reino Unido, comentó que las propuestas de las compañías petroleras son completamente demagógicas, porque ‘Los grandes del petróleo sabían muy bien de los riesgos del cambio climático muchos años antes que la mayoría de nosotros oyésemos algo al respecto. Ellos sabían hacia dónde nos dirigíamos, ellos sabían que sus productos eran la causa y, sin embargo, ellos permanecieron callados y cabildearon a favor de hacer negocios como de costumbre. Y todavía siguen cabildeando a favor de hacer negocios como de costumbre. Cuando se trata de salvar al planeta, ellos [solo] harán aquello que los fuercen a hacer, y más nada…. Esperar algún liderazgo de ellos es un camino seguro al desastre.

Lo anterior es completamente lógico, porque una característica de las empresas que practican el ‘capitalismo salvaje’ es que sus altos ejecutivos solo están interesados en mantener sus ganancias al máximo posible; y, desafortunadamente, todavía hay personas que invierten en dichas compañías exclusivamente porque les interesa ganar dinero. Por esto fue que en una ocasión anterior el papa Francisco dijo que ‘Los combustibles fósiles deberían permanecer bajo tierra’.

Acá en Panamá, durante años, hemos estado recomendando que progresivamente se eliminen las plantas generadoras térmicas, que operan con combustibles fósiles, como lo son el gas, el diesel, el bunker y el carbón; no solo porque el costo de generar electricidad por estas plantas relativamente baratas es aproximadamente tres veces mayor que el costo de la electricidad producida por hidroeléctricas, sino porque todas ellas, especialmente las de carbón, producen una mayor contaminación atmosférica local. Es más, Costa Rica ya lanzó un plan para eliminar completamente el uso de combustibles fósiles para el año 2050.

Aparte de que la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos mantiene una ‘bolsa de valores’ que debería ser eliminada, porque le permite a los dueños de hidroeléctricas vender la electricidad a las compañías distribuidoras al mismo precio que la venden los dueños de plantas térmicas, algo que impide reducir las cuentas de electricidad de todos los consumidores, lo que beneficiaría particularmente a las industrias y comercios nacionales, resulta que las plantas terrestres sumergidas en agua se descomponen y producen gas metano, que constituye aproximadamente un 8 % de los gases de invernadero; así que la electricidad producida por grandes hidroeléctrica podrá ser ‘renovable’, debido a las lluvias, pero no es ‘ni limpia ni verde’, debido a que sus embalses aumentan el efecto invernadero.

Como suele observarse en muchos países europeos, un Gobierno bien asesorado técnicamente promovería la construcción de parques eólicos ubicados mar adentro, donde podrían construirse de casi cualquier tamaño, debido a que los vientos corren más fuertemente. Debemos recordar que, hasta mediados del sigo XIX, todos los buques se impulsaban con los vientos marítimos.

Finalmente, opinamos que si el general Omar Torrijos hubiera estado al frente de cualquiera de nuestros tres últimos Gobiernos, así como promovió la construcción de la Hidroeléctrica del Bayano, no hubiera dudado en promover innovadores parques eólicos para nuestro verdadero beneficio.