Opinión

EL PACTO DE LA SALIVA.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

 

 

En un país democrático que se liberó del pervertido yugo del SOCIALISMO, PROGRESISTA, CORRUPTO,  HAMBREADOR y COMUNITARIO de los países a los qué somete bajo el terror generado por la narco delincuencia y el abuso del poder, utilizando todos los poderes del Estado, no debería existir la posibilidad  de un éxito administrativo del Estado y de sus gobernantes, que se deben de arrepentir de haber pactado con el mismo demonio disfrazado de perseguido político, cuando quién en la realidad lo persigue es su propia conciencia atormentada de tanta ignominia nacional.

El controvertido y posiblemente mal intencionado pacto entre la tan criticada Revolución Ciudadana, el  poco estable Partido Social Cristiano y los infantiles de Acción Democrática Nacional, fue un pacto pegado con saliva que nació muerto desde las entrañas del cerebro desviado de un desquiciado mental que añora regresar para recoger lo que le faltó llevarse y entregar al Ecuador al Foro de Sao Paulo, Grupo de Puebla o al Socialismo Progresista que en el fondo son el mismo sistema esquilmador de estados como: Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Brasil y la desperdiciada y equivocada Colombia, que tarde se está dando cuenta del tremendo error de haber elegido a un contumaz y sangriento  guerrillero como Presidente de un país que ya se estaba curando de la podredumbre anterior.

La Señora ministra de Gobierno, de dudosa y rápida nacionalización, es quién debería de asumir la responsabilidad de hacer un pacto de honor entre partidos políticos y movimientos afines y ni siquiera intentar continuar con la mentira de políticos finados y de otros fracasados, como el inútil anterior.