Opinión

El miedo al retorno del kirchnerismo ya llegó a la Justicia

Por: V. CORDERO / Argentina

La verdad es que uno esperaba una reacción en cadena de la Justicia que diera muestra de su solidez y sentido de independencia como uno de los poderes del Estado.

Algunos síntomas que pueden parecer menores, me fueron haciendo ver que algo estaba cambiando en los últimos días.

La reportera de Radio Mitre, Mercedes Ninci ya no volvió a informar desde Comodoro Py, como si después de la feria los jugados federales continuaran inactivos. Esta periodista que tantas primicias dio sobre la marcha de los juicios contra los funcionarios kirchneristas de pronto pasa a dar reportes sobre el tráfico, cortes de calles y algunas noticias de otros tribunales que no son los federales.

Está claro que a Mercedes como se dice en nuestra jerga «le bajaron línea», es decir la instruyeron para que cese con su información sobre Comodoro Py. Otro síntoma son los rumores cada vez más fuertes que el juez Claudio Bonadio tiene listos los papeles para jubilarse. Las amenazas de Alberto Fernández hechas en público cuando dijo: «Algún día Ercolini, Bonadio, Irurzun, Hornos y Gemignani van a tener que explicar las barrabasadas que escribieron para cumplir con el poder de turno. Espero alguna vez poder terminar de escribir y publicar el libro de lo que los jueces hicieron este año. Es escandaloso lo que hicieron».

Ayer ya empezaron a verse los primeros síntomas del «síndrome K» que evidentemente llegó a los despachos de los juzgados federales de Buenos Aires. El camarista Martín Irurzun, uno de los jueces que está en la mira del candidato a presidente benefició a varios ex funcionarios kirchneristas con la anulación del procesamiento en la causa que investiga el pago de coimas durante la obra del soterramiento del ferrocarril Sarmiento.

La Cámara Federal le ordenó al juez Martínez de Giorgi volver a dictar sentencia para modificar la ya dictada el pasado abril con más pruebas sobre esta causa que se vincula con las coimas de Odebrecht.
Irurzun junto a Leopoldo Bruglia forman la Sala II de la Cámara Federal porteña ayer favoreció a Julio De Vido, Roberto Baratta, Ricardo Jaime, Juan Pablo Schiavi y José López, entre otros, por el presunto delito de negociaciones incompatibles, incumplimiento de deberes de funcionario público y dádivas el caso del Soterramiento.

Pero aquí no termina todo. El propio Irurzun también avaló ayer junto a Bruglia la investigación sobre el Correo Argentino que lleva adelante Ariel Lijo y compromete a Mauricio Macri. Esa causa investiga irregularidades en la empresa cuando pertenecía a la familia del Presidente.
El juez Lijo rechazó el planteo de las defensas y la apelación se resolvió en la Cámara Federal, que ayer entendió que debía respaldar la investigación y le solicitó al magistrado que determine si el monto establecido por la fiscal era correcto.

Es que ante este escenario de argumentos cruzados y posturas diferentes acerca del monto de la deuda, la Cámara solicitó que se realicen los estudios necesarios para esclarecer el contenido del expediente.
El juicio oral que debía iniciarse en estos días sobre la causa Los Sauces, que tiene a Cristina Fernández como sospechada de ser la cabeza de una asociación ilícita se sigue dilatando y la mayoría de los involucrados aseguran que hasta el año que viene no se vuelve a hablar del tema.
Mientras tanto Alberto Fernández sigue poniendo presión sobre estos temas y asegura que «Cristina es inocente» y que «hay una persecución».

Era de esperar que el miedo a los K llegara primero al mundo de la Justicia y que los magistrados «héroes» de la libertad de acción y con suficiente fuerza como para arremeter contra todo un aparato responsable del mayor latrocinio que vivió en país, no pudieran resistir la sensación que en caso de ganar en octubre el kirchnerismo pasen a ser los ¿malos? de la película.