Opinión

EL MENSAJE A LA NACIÓN

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil
antonioxaguirre@gmail.com

Como es una costumbre simbólica que todos los años se acostumbra a realizar el 24 de mayo, en que los presidentes de la Asamblea Nacional y de la República rinden un informe a la Nación sobre sus actuaciones en el período anterior.

La primera oradora fue la anfitriona Guadalupe Llori, que con un discurso corto, bueno y realista se mostró partidaria del diálogo constructivo con todas las tendencias en aras de una convivencia pacífica y constructiva en favor de las grandes mayorías.

La parte más esperada y demorada en contar sus grandes hazañas sanitarias y financieras estuvo a cargo del presidente de la República, que como es normal, resalta sus logros, pero poca importancia le dio al actual auge delictivo y al avance narco delictivo que está a punto de terminar de liquidar la paz ciudadana con miles de muertos.

Solamente nombró a uno en particular, durante el discurso. Se justificó en parte, de su responsabilidad ante la historia, afirmando que los anteriores gobiernos le dieron mucho tiempo y territorio al hampa.

Recalcó dos frases que las debería aplicar cuando llegue la hora del ataque final y son: LA PAZ NO SERÁ REHÉN DE NADIE Y, QUE LA TRANQUILIDAD NO SE NEGOCIA.

Comentó sobre la Independencia, Libertad, Democracia, Orden y Disciplina, pero no le escuché nada sobre las incumplidas ofertas de campaña, inseguridad jurídica y corrupción administrativa que se estarían poniendo de moda con la influencia de personajes de este gobierno.

Las ofertas fueron muchas y de todo corazón le deseo que cumpla con todas y, que Dios lo ilumine.